El debut de Matthieu Blazy en la Alta Costura de Chanel: ligereza, artesanía y un nuevo capítulo para la maison
La Alta Costura de Chanel siempre ha sido un ejercicio de equilibrio entre herencia y visión contemporánea. Sin embargo, en esta ocasión, la maison ha ido un paso más allá. El desfile presentado en el Grand Palais no solo ha sido una demostración de savoir-faire, sino una auténtica experiencia sensorial en la que la ligereza se ha convertido en hilo conductor de toda la colección.
Bajo la dirección creativa de Matthieu Blazy, Chanel ha propuesto una Alta Costura depurada, casi poética, donde cada prenda parece desafiar la gravedad sin renunciar a la precisión técnica que define a la casa.
Un escenario onírico para una colección casi ingrávida
El desfile tuvo lugar en un espacio transformado en un bosque encantado, salpicado de formas orgánicas y referencias naturales que evocaban un universo irreal, entre cuento y fantasía. Setas gigantes, tonos empolvados y una atmósfera envolvente sirvieron de marco perfecto para una colección que hablaba de delicadeza, movimiento y fluidez.
Lejos de los decorados grandilocuentes del pasado, Chanel apostó por una escenografía sugerente, donde el protagonismo recaía en la ropa. Una elección coherente con el discurso creativo del desfile: eliminar lo superfluo para dejar que la Alta Costura hable por sí sola.
La ligereza como concepto creativo
El gran leitmotiv de la colección fue la idea de “aligeramiento”. Blazy reinterpretó los códigos históricos de Chanel —especialmente el tweed— llevándolos a una nueva dimensión. Tejidos ultraligeros, casi translúcidos, sustituyeron las estructuras rígidas, demostrando que incluso los materiales más emblemáticos pueden reinventarse sin perder su identidad.
Las siluetas eran suaves, fluidas, con capas que se superponían delicadamente sobre el cuerpo. Vestidos vaporosos, trajes de sastrería reinterpretados y conjuntos que parecían flotar sobre la pasarela componían un relato visual de extrema sofisticación.
Artesanía elevada al extremo
Si algo quedó claro en este desfile es que la Alta Costura de Chanel sigue siendo un laboratorio de excelencia artesanal. Encajes minuciosos, bordados sutiles, aplicaciones casi invisibles y juegos de textura construían prendas que exigían una mirada cercana para ser plenamente apreciadas.
Cada diseño parecía fruto de un trabajo milimétrico, donde la técnica se ponía al servicio de la emoción. No había exceso decorativo: la riqueza estaba en los detalles, en los acabados y en la forma en que los tejidos respondían al movimiento del cuerpo.
Plumas, transparencias y una nueva forma de elegancia
Las plumas —presentes, pero tratadas con extrema ligereza— aportaban volumen sin peso visual. Las transparencias, por su parte, se utilizaban con una elegancia contenida, alejadas de cualquier provocación, reforzando la idea de una feminidad serena y segura.
El resultado fue una colección profundamente femenina, pero nunca obvia; sensual, pero sutil; sofisticada, pero accesible desde la emoción. Una Alta Costura pensada para mujeres que entienden el lujo como una experiencia íntima, no como una exhibición.
Accesorios medidos y guiños al legado
Fiel a la filosofía del desfile, los accesorios fueron pocos y cuidadosamente seleccionados. Zapatos bicolor —un icono indiscutible de la casa— aparecieron reinterpretados en nuevos tonos, aportando contraste sin restar protagonismo a las prendas.
La ausencia de excesos en complementos reforzó el mensaje general: en esta colección, el diseño es el verdadero protagonista.
Un nuevo capítulo para la Alta Costura de Chanel
Con este desfile, Chanel no solo ha presentado una colección, sino una declaración de intenciones. La maison demuestra que la Alta Costura sigue siendo un territorio vivo, capaz de evolucionar sin renunciar a su esencia.
La ligereza, entendida como concepto estético y emocional, se convierte aquí en símbolo de una nueva elegancia: menos evidente, más profunda. Una Alta Costura que no busca impresionar a primera vista, sino permanecer en la memoria.
Porque cuando la creatividad se une al saber hacer, el resultado trasciende la pasarela. Y Chanel, una vez más, ha recordado por qué sigue siendo una de las grandes guardianas del sueño de la moda.
