El estado de la sanidad en España está en constante análisis. Con menor o mayor frecuencia, todo ciudadano acaba acudiendo al sistema sanitario y puede comprobar en primera persona si el servicio sanitario de nuestro país tanto con sus instalaciones, características y personal , es tan bueno o tiene tantas carencias como algunos quieren hacer ver. Más allá de lo que dicen al respecto los políticos o los pacientes , suele ser muy interesante escuchar la voz de la otra parte implicada, los profesionales del sector, que también sufren o celebran los cambios en un trabajo que requiere de la máxima inversión y esfuerzos. En estos días, por ejemplo, los médicos están amenazando con una huelga indefinida por un cambio en sus condiciones que ven muy perjudicial. Relacionado seguramente con estas diferencias entre empleados y sus gestores, la enfermera Carolina Samalea, enfermera y divulgadora acaba de subir una reflexión a su perfil de TikTok (@enfermeraenevoluc) sobre cómo está la sanidad pública y sus contundentes palabras se han viralizado y superan las 178.000 visualizaciones. «Hace 25 años que soy enfermera, 20 años más o menos que trabajo en el mismo hospital y cuando yo empecé a trabajar, eh las cosas eran muy diferentes», asegura ella nada más arrancar su discurso. Carolina se fija en que entonces la gestión de personal en su hospital «la llevaba una señora, una, que además se sabía el nombre de todas y cada una de nosotras». Así, la enfermera resalta que «había una gestión de personal mucho más acertada que lo que hay en la actualidad» y deja claro que no quiere «idealizar lo antiguo, no cualquier tiempo pasado fue mejor». Sin embargo, ella lamenta que «en la actualidad hay despachos, cargos intermedios, secretarias de los cargos intermedios, intermedios a los superiores... y la gestión de personal es pésima». «Emplean el tiempo en reuniones, reuniones, reuniones, reuniones... reuniones estériles en el que se habla, se habla... no se toman decisiones, pero ocupan su tiempo», asegura la enfermera, que añade que «si en un hospital hay 300.000 despachos» no quiere ni imaginarse cómo funcionará la política u otros sectores. Da por hecho, además, que los elegidos no son los más capaces si no los que están alineados con la empresa. «Una enfermera luchadora o peleona no va a ir a un cargo intermedio»; lamenta. Todo ello le lleva a constatar que «lo que está pasando es un deterioro de la sanidad, un deterioro de los servicios públicos y un deterioro en general de la vida de las personas de aquí». A mí se me mete en el cuerpo el miedo cuando veo estas cosas en un hospital, porque mi mente automáticamente las traslada a lo a lo demás«, sentencia. «Si esto pasa aquí, ¿qué pasará en las altas estancias?», se pregunta Carolina, que acaba preguntando a sus seguidores si tienen la misma percepción y confesando que «a mí a veces me aterra pensar en manos de quién estamos».