La estimulación magnética: un tratamiento efectivo y rentable para la depresión grave
La depresión mayor es una de las principales causas de discapacidad en el mundo y, pese a los avances en psicofármacos y terapias, un tercio de los pacientes no responde a los tratamientos convencionales. En concreto, la depresión resistente al tratamiento (DRT) se define como la falta de respuesta a dos ciclos de antidepresivos. Para estas personas, la esperanza llega de la mano de la estimulación magnética transcraneal (EMT), una técnica que, según un reciente estudio de la Universidad de Nottingham, no solo es eficaz, sino también rentable para los sistemas de salud públicos como el NHS británico.
La EMT es un tratamiento ambulatorio que aplica pulsos magnéticos potentes en el lado izquierdo de la cabeza, justo delante de la zona temporal del cuero cabelludo. El paciente permanece consciente y suele recibir al menos 20 sesiones durante un periodo de cuatro a seis semanas. Esta técnica, aprobada por el Instituto Nacional para la Excelencia en la Salud y la Atención (NICE) en 2015, ha demostrado ser segura y eficaz para
Sin embargo, su implantación en el sistema sanitario británico es aún limitada: solo uno de cada siete centros concertados del NHS ofrece este tratamiento, en parte por la falta de evidencia sobre su relación coste-eficacia. El nuevo estudio, publicado en BMJ Mental Health, viene a cubrir ese vacío y aporta datos sólidos para que los responsables políticos impulsen su adopción.
El equipo, liderado por los economismas Edward Cox y Richard Morriss, comparó la EMT con la atención habitual en servicios de salud mental especializados. Los resultados mostraron que la EMT reduce los síntomas depresivos, alivia la presión sobre los cuidadores y los recursos del sistema sanitario, y facilita la reincorporación laboral de los pacientes. Además, la inversión inicial en EMT se recupera con el tiempo gracias al ahorro que se logra en atención sanitaria y a la reducción de días de baja laboral por depresión.
El estudio evaluó dos modalidades de EMT: la estimulación magnética transcraneal repetitiva (EMTr) y la estimulación intermitente de ráfagas theta (EIT), ambas comparadas con la atención habitual. Los expertos concluyen que, en modelos de atención optimizados y de alto rendimiento, la EMT es altamente rentable y debería considerarse una inversión estratégica en salud mental.
¿Qué ocurre en España?
En nuestro país, alrededor del 9% de las mujeres en España sufren depresión mayor, cifra que se reduce al 4% en los hombres. Según los diferentes estudios, el 30-40% de quienes sufren una depresión podrían englobarse bajo el "paraguas" del concepto "resistente al tratamiento". Se calcula que en España la media es de 0,93 casos por 1.000 personas, lo que significa que cada año hay 44.000 personas nuevas que padecen esta forma de depresión.
Aunque el Ministerio de Sanidad y la comunidad clínica reconoce la EMT como una alternativa eficaz para la depresión resistente, pero su acceso sigue siendo desigual y depende de la comunidad autónoma y del hospital de referencia. Según expertos consultados por este periódico, no es la primera línea de tratamiento, pero sí representa una opción valiosa para quienes no responden a fármacos ni a psicoterapia. Además, destacan su perfil de seguridad, ya que los efectos secundarios suelen ser leves y transitorios, como molestias en el cuero cabelludo o leves cefaleas.
Su uso podría ampliarse si se confirman los beneficios económicos y clínicos observados en el estudio británico. La clave, según los especialistas, está en identificar bien a los candidatos y en garantizar la formación de los equipos médicos que la aplican.
El principal obstáculo para la expansión de la EMT es la falta de recursos y de evidencia sobre su coste-eficacia en la práctica clínica real. El trabajo de la Universidad de Nottingham aporta precisamente esa evidencia, demostrando que la EMT no solo mejora la calidad de vida de los pacientes, sino que también supone un ahorro para el sistema sanitario y la sociedad en general.
Los investigadores insisten en que la rentabilidad de la EMT depende de su correcta implementación y de la existencia de modelos de atención eficientes. Por ello, animan a los responsables políticos a establecer protocolos claros y a invertir en la formación y equipamiento necesarios para que más pacientes puedan beneficiarse de este tratamiento.
