Activista climática de Kenia batió un récord Guinness tras abrazar un árbol durante 72 horas
La ambientalista keniana Truphena Muthoni, de 22 años, estableció un récord mundial al abrazar un árbol durante 72 horas continuas, una hazaña que buscó enviar un mensaje global sobre la protección del planeta y la necesidad de una acción climática constante.
La marca superó ampliamente registros previos. En 2024, Faith Patricia Ariokot, de Uganda, alcanzó 16 horas y 6 segundos. Ese mismo año, Abdul Hakim Awal, de Ghana, llevó el tiempo a 24 horas y 21 minutos con 4 segundos.
En febrero de 2025, Muthoni tomó el título con 48 horas, antes de perderlo brevemente ante Frederick Boakye, también de Ghana, con 50 horas, 2 minutos y 28 segundos. Posteriormente, la keniana recuperó el récord con su nuevo tiempo histórico.
Muthoni fundó la iniciativa Hug the Earth y funge como embajadora de la campaña 15 mil millones de árboles. Según explicó, su primer intento representó una declaración simbólica para reconectar a la humanidad con la Tierra mediante un acto simple. El segundo desafío reflejó un compromiso sostenido con el cuidado ambiental y la idea de que la acción climática requiere constancia.
La activista indicó que su preparación cambió de forma radical entre ambos intentos. En la primera ocasión redujo la ingesta de agua y practicó ayunos secos. Luego reconoció que esa estrategia generó riesgos para su salud renal.
Para el segundo intento aumentó de manera significativa su consumo de agua y adoptó una preparación física más calmada. Esa decisión evitó el agotamiento físico. El principal reto durante las 72 horas fue la somnolencia por la falta de sueño previo al inicio del récord.
Como en todos los intentos de tipo maratón, el reglamento permitió cinco minutos de descanso por cada hora de actividad. Muthoni decidió administrar esos tiempos según su resistencia.
La ambientalista utilizó la hazaña para difundir un mensaje de cuidado y respeto por la naturaleza, sin recurrir a la confrontación. También rindió homenaje a los pueblos indígenas y a las personas con discapacidad. Tras superar las 48 horas, permaneció con los ojos vendados como gesto simbólico. Durante el desafío contó con una ambulancia en alerta ante cualquier emergencia.
Cada elemento de su presentación, desde el color de su cabello hasta su vestimenta, respondió a un mensaje ambiental. Para Muthoni, el récord no representó un logro personal, sino una forma de dedicar tiempo a la reflexión colectiva y a la responsabilidad compartida con la Tierra.
