Un ataque de EEUU a Irán no será un paseo como lo de Venezuela: Teherán ya tiene listos sus misiles, drones y un plan de naval
En las últimas semanas, la relación entre Estados Unidos e Irán ha vuelto a colocarse en un punto crítico. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha intensificado su presión sobre Teherán, advirtiendo que “el tiempo se está agotando” para alcanzar un acuerdo nuclear y que una “armada masiva” de buques de guerra norteamericanos se desplaza hacia el Golfo Pérsico, preparada para actuar con rapidez y violencia si hace falta. El desplazamiento de activos como el portaaviones USS Abraham Lincoln se interpreta tanto como una herramienta de disuasión como un posible preludio a acciones más agresivas.
Las advertencias de Trump se han producido en medio de una de las mayores crisis internas en Irán, con protestas masivas y una fuerte represión que ha dejado miles de muertos, según activistas y medios internacionales. El gobierno iraní ha rechazado continuar con negociaciones bajo amenazas y presiones militares, aunque afirma que estaría abierto a un acuerdo nuclear justo y equitativo sin coerción. Las autoridades iraníes han advertido que responderán con fuerza a cualquier ataque militar de Washington.
Capacidades defensivas y estrategia militar iraní
En caso de que la escala del conflicto aumentara, un elemento clave de la estrategia de defensa iraní es su arsenal de misiles balísticos y de crucero, considerado uno de los más amplios del Oriente Medio. Entre ellos destacan los misiles Qadr‑110, Qadr‑380, Ghadir, Haj Qasem (alcance ~1.400 km) y Paveh (~1.650 km), capaces de golpear objetivos en gran parte de la región. Los misiles de crucero, con perfiles de vuelo bajo y maniobrables, complican su detección e intercepción por parte de defensas enemigas.
Complementando la disuasión balística, Irán ha invertido fuertemente en una flota de drones suicidas tipo Shahed, capaces de operar a larga distancia y saturar sistemas defensivos. Estos drones pueden ser lanzados en grandes números, con perfiles difíciles de rastrear, y han sido empleados en conflictos recientes como herramienta de guerra asimétrica altamente efectiva.
El componente naval de la defensa iraní es igualmente estratégico. La República Islámica ha desplegado buques como el Shahid Bagheri, un portaaviones de drones con pista de lanzamiento de 180 m, capaz de operar aviones no tripulados, helicópteros y misiles de crucero de manera autónoma durante largos periodos. Además, dispone de misiles antibuque como Qader (~300 km), Ghadir (~330 km) y el misil Nasr‑1 de corto alcance, que pueden ser lanzados desde tierra, barcos o helicópteros para saturar zonas marítimas estratégicas. Las minas navales y lanchas rápidas completan la estrategia asimétrica, con capacidad de interrumpir el tráfico en el Estrecho de Ormuz y complicar operaciones militares adversarias.
En cuanto a defensa aérea, Irán ha desarrollado el sistema Bavar‑373, comparable a los sistemas rusos S‑300, diseñado para detectar y derribar aviones, misiles de crucero y balísticos a distancias significativas. Además, opera sistemas de medio y corto alcance que, integrados con radares y una red de mando y control, crean una defensa en profundidad destinada a frustrar la penetración de bombarderos o misiles enemigos.
La combinación de misiles balísticos y de crucero, drones suicidas, plataformas navales especializadas, minas y sistemas antiaéreos crea un enfoque defensivo multinivel. Esta estructura busca disuadir ataques desde el aire y el mar, complicando cualquier operación estadounidense que intente neutralizar infraestructura militar o energética. Analistas militares subrayan que Irán ha diseñado esta doctrina para mezclar defensa convencional con tácticas asimétricas, elevando de manera considerable el costo de cualquier agresión extranjera.
