¿Un ICE español en unos años?
Sánchez ha anunciado una nueva regularización de migrantes. En concreto, se espera que medio millón de personas en situación irregular puedan disponer de papeles para trabajar de forma legal. Pero no solo trabajar: los regularizados podrán votar en las elecciones municipales y emprender un proceso de nacionalización por residencia si así lo desean, lo que les convertiría en españoles de pleno derecho y, por lo tanto, en europeos con capacidad de moverse y trabajar libremente en toda la UE.
Me han leído celebrar la inmigración hermana hispanoamericana que llega a España. Una «bendición» de la que no pueden beneficiarse otros países. Sin embargo, conviene recelar.
Por el pelaje de quien aprueba la regularización, por el momento en el que se realiza –en plena crisis por los escándalos de corrupción que rodean a Sánchez y su entorno– y por el enorme volumen.
En España residían a 1 de octubre de 2025 7,1 millones de extranjeros. A este récord se suma el de trabajadores extranjeros, con 3,57 millones de personas foráneas ocupadas a cierre de 2025. Ese año, el 42% de todo el empleo creado se lo llevaron ellos.
La aportación de estos trabajadores es innegable. Los ciudadanos extranjeros generan el 10% de los ingresos de la Seguridad Social, mientras que solo suponen el 1% del gasto, según los datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.
Sobre el conjunto del PIB, el Banco de España calcula que la población extranjera ha contribuido con hasta una cuarta parte del incremento entre 2022 y 2024.
Ante la pérdida de población activa patria, la Autoridad Fiscal (Airef) estima que la población extranjera pasará del 13,4% del total en 2024 al 17% en 2050 y al 19% en 2070. Y será insuficiente, pues harían falta más de un millón de personas netas al año.
España necesita trabajadores y cuenta con la ventajosa asimilación de nuestros hermanos del otro lado del Atlántico, pero cuando nuestros vecinos europeos van por otro carril será por algo.
Por eso, un proceso que asimila a más de medio millón de personas de golpe debería hacerse con mayores garantías y filtros.
Para que no se cuelen malas hierbas que deriven en un ICE a la española dentro de unos pocos años.
