El cadáver de José Armando S. M., hondureño de 21 años , se encontraba solo, sin ningún arma blanca que evidenciara que los cinco o seis cortes que presentaba en su cuello se los hubiera practicado él mismo. Desde el primer momento, se descartó que fuera un suicidio. Lo encontró un hombre que paseaba su perro a primera hora de la mañana por la zona de Madrid Río donde antes se levantaba el estadio Vicente Calderón, en la margen del distrito de Arganzuela. El testigo dio aviso a unos operarios municipales de parques y jardines y la Policía Nacional y los servicios de emergencias no tardaron en llegar. No había posibilidad alguna de reanimación, se había desangrado, toda su ropa estaba llena de sangre, y tampoco se conocía su identidad real. No llevaba cartera, dinero ni teléfono móvil, lo mínimo con lo que cualquier chaval sale a la calle hoy en día. Por eso, el Grupo V de Homicidios no descarta que fuera víctima de un robo. Fuentes policiales señalan que no se está investigando como una víctima de una banda latina ni de una mara centroamericana. Horas después del hallazgo y con la necrorreseña practicada, se le pudo poner nombres y apellidos, y una edad, la mitad de la que, en principio, aparentaba cuando no se sabía quién era. Lo cierto es que, aunque residente en Madrid, el cuarto fallecido por muerte violenta en la región en lo que va de 2026, era natural de la localidad hondureña de Morazán, perteneciente al departamento de Yoro. Ahora, su madre busca ayuda para poder dar sepultura a José Armando. Mientras, los agentes siguen investigando lo ocurrido, con la recolección de testigos y las imágenes que hayan podido grabar sobre el suceso las cámaras de la zona, así como de los establecimientos de ocio en los que pudo estar la víctima justo antes de ser asesinado. El Grupo de Delitos Violentos (DEVI) de la Brigada de Policía Científica de Madrid recabó vestigios en la zona del crimen, que están siendo analizados para lograr comprender qué pasó y quiénes pudieron dar muerte a este joven. Se trata del cuarto crimen que ha tenido lugar en la Comunidad de Madrid en lo que llevamos de año. El primero de ellos tuvo lugar el pasado 2 de enero, cuando un hombre de 38 años y nacionalidad marroquí falleció tras recibir un gran número de puñaladas durante una pelea en una zona de narcopisos en el barrio madrileño de San Cristóbal de Los Ángeles (Villaverde). Tan solo tres días después, otro hombre moría a manos de un conocido tras una discusión en plena vía pública, de una paliza, en Leganés. El Grupo V de Homicidios de la Policía Nacional detuvo al sospechoso, un varón de 51 años, como presunto autor de un delito de homicidio. El último se produjo hace apenas quince días y se trata del primero del año en el que un arma de fuego se encuentra implicada en un crimen. Un dominicano de 27 años fue detenido por, presuntamente, matar a tiros a un hombre de 42 en su domicilio en el municipio de Getafe tras una discusión motivada por el trapicheo de droga. El arrestado requirió traslado hospitalario debido al forcejeo que tuvo con la víctima.