A mil metros de altitud, con temperaturas bajo cero y rodeado de nieve, un niño de 11 años ha tenido que recorrer seis kilómetros en los Dolomitas para volver a su casa al carecer del billete adecuado para viajar en autobús. El conductor del vehículo lo obligó a bajarse porque no había pagado un suplemento impuesto en todos los trayectos por los Juegos Olímpicos de invierno, que comenzarán en los próximos días. Los hechos ocurrieron el pasado martes y los ha confirmado Dolomiti Bus, la empresa responsable del trayecto entre las localidades de Vodo di Cadore a San Vito di Cadore, que ha emitido un comunicado y ha abierto una investigación interna para esclarecer lo ocurrido. La compañía se ha puesto en contacto con la familia del menor para disculparse y conocer todos los detalles , según detallan medios italianos. El niño, según relata su abuela y abogada Chiara Balbinot, disponía de un bono de 10 billetes de 2,5 euros cada uno para viajar en autobús, y la familia había consultado si sería válido para la tarifa olímpica de 10 euros. «La respuesta había sido afirmativa. Por eso, no alcanzo a comprender lo ocurrido. Bastaba con validar cuatro boletos para alcanzar el precio requerido », ha señalado. Sobre lo ocurrido, se ha pronunciado también la madre del pequeño, Sole Vatalaro, que ha interpuesto una querella contra la empresa de autobuses por abandono de menor . «No tenía móvil y ha llegado a casa con hipotermia, una temperatura de 35 grados y llorando. La carretera que une San Vito a Vodo la pueden transitar bicis y peatones y la hemos recorrido varias veces en verano, por lo que mi hijo la conocía. Sin embargo, ha llegado a casa pasadas las seis, una y media después de lo normal». « Lloraba, tenía miedo y frío. Yo estaba preocupadísima y, cuando lo he visto llegar, ha sido una liberación. El miércoles se quedó en casa porque no se encontraba bien, estaba todavía conmocionado. Hoy, jueves, ya ha vuelto», cuenta la madre y recoge el periódico italiano 'Corriere della sera', que incide en que la empresa tomó nota de lo sucedido y abrió una investigación. Una vez en casa y recuperada un poco la normalidad, la mujer hace una reflexión: «Si me hubieran puesto una multa, la habría pagado, pero dejar a un niño tan pequeño abandonado al anochecer, con frío y con nieve en camino es inexcusable ».