A la hora de recibir una vivienda en herencia puede ocurrir que uno de los herederos ya esté viviendo en ella. La situación puede volverse problemática si el heredero no quiere desocupar el inmueble y el resto pretende venderlo, lo que acaba abocando a un conflicto legal. Pero, ¿qué se puede hacer en estos casos? Sobre este tema ha hablado Manuel Hernández , abogado del despacho Vilches Abogados, que suele compartir en redes diferentes consejos sobre este ámbito. En uno de los vídeos más recientes del canal de YouTube del bufete, explica qué opciones tienen los herederos cuando uno de ellos ocupa la vivienda heredada y se niega a desocuparla. Según Hernández, existen básicamente dos vías efectivas para actuar, y la clave está en si los herederos que quieren recuperar el inmueble suman o no la mayoría de la herencia. Si ese grupo supera el 50% de las cuotas hereditarias, la solución pasa por la vía del desahucio por precario. El precario, explica, es «la ocupación sin título del inmueble» , es decir, sin un derecho que la ampare frente al resto de copropietarios. En ese caso, al existir mayoría dentro de la comunidad hereditaria, puede iniciarse un procedimiento judicial similar al de un desahucio por impago de alquiler. El heredero ocupante recibiría una demanda y, si prospera, se fijaría una fecha para abandonar la vivienda. El problema surge cuando no existe esa mayoría suficiente. En ese escenario, señala el abogado, la única alternativa es iniciar un procedimiento judicial de división de herencia, con el objetivo de romper la situación de comodidad del heredero ocupante. Dentro de ese procedimiento, hay que incluir en el inventario hereditario una deuda a cargo del ocupante: las llamadas rentas de mercado. Se trata del alquiler que, en condiciones normales, generaría la vivienda si estuviera arrendada y que el heredero debería abonar a la masa hereditaria por usarla sin autorización del resto. «Para fijar esa renta, se aporta una pericial que determina el alquiler de mercado del inmueble, y la cantidad se va descontando mes a mes de los derechos hereditarios del ocupante», aclara el abogado. De este modo, lo que era una situación cómoda se convierte en una carga económica creciente que, con el tiempo, puede salir muy cara para el heredero ocupante.