La plaza de Conde de Casal parece zona de guerra ahora mismo. Las obras de ampliación de la línea 11 de Metro y del futuro intercambiador han invadido este espacio y ha dejado arrinconados a decenas de comercios, mientras muchas viviendas de la zona tienen las grúas a pocos metros. Van a ser más de dos años de incomodidades, de ruidos y de molestias, pero pronto empezará a verse luz al final del túnel y el séptimo intercambiador de Madrid será una realidad. La Comunidad ha acelerado los trabajos gracias a la 'construcción industrializada« o »prefabricada«, que permitirá ahorrar hasta siete meses respecto al proyecto inicial. Está previsto que este intercambiador, estratégico al situarse en la entrada de la A3 en Madrid, entre en funcionamiento en el primer semestre de 2027, para dar servicio a unas 65.000 personas al día, con un presupuesto cercano a los 40 millones de euros. Ahora, cuando empezarán las obras en superficie de esta infraestructura, la «construcción industrializada» permitirá acortar los plazos de ejecución y reducir costes, al mismo tiempo que ofrece instalaciones energéticamente más eficientes. La construcción por módulos se incorporará en una parte sustancial de los elementos del intercambiador. Así lo ha explicado el consejero de Vivienda, Transportes e Infraestructuras, Jorge Rodrigo, que ha visitado las obras para conocer su evolución: «Este modelo no solo contribuye a minimizar las afecciones a los vecinos y comercios de la zona, al acortar ese plazo, sino que ofrece una infraestructura más eficiente, especialmente en la experiencia de los usuarios». Entre otros aspectos, otorga un mejor aprovechamiento de las zonas verdes sobre la cubierta e incrementa en un 30 por ciento las plazas de aparcamiento para bicicletas, al pasar de 250 a 326. El consejero ha explicado que hasta ahora se han realizado las labores relacionadas con la estructura bajo rasante, completadas en más de un 30 por ciento, «por su vinculación con la ampliación de la Línea 11 de Metro, que llegará precisamente hasta este punto cuando se finalice el tramo desde Plaza Elíptica». En los próximos meses se realizarán de forma simultánea las actuaciones bajo superficie y la edificación del intercambiador, según ha explicado el consejero. Cuando la obra esté terminada, tendrá un espacio de 3.400 metros cuadrados de superficie, cien por cien accesible, con 13 dársenas de autobús. Además, incorporará medidas de eficiencia y sostenibilidad destacables, al aprovechar la energía geotérmica del terreno circundante y la termoactivación de la cimentación de la nueva estación de la línea 11 de Metro. Según señala la Comunidad de Madrid, todo ello, en combinación con la instalación de aerotermia del edificio y paneles solares en la cubierta, permite contar con una calificación Breeam (método internacional de evaluación de la sostenibilidad en una edificación) excelente, con un consumo próximo a cero.