La diputada y portavoz nacional de Emergencia Demográfica y Políticas Sociales de Vox, Rocío de Meer, ha asegurado este martes que es un «mito» que «haya que recurrir a la inmigración masiva para salvar el Estado del Bienestar» y ha recordado que estas personas llegan lugares «que no son precisamente muy ricos en el mundo, sino del Tercer Mundo, en los que sus perspectivas económicas aquí no son tan elevadas, sino deficitarias». Se trata de una de las perspectivas y conclusiones que se dieron a conocer esta tarde durante un acto celebrado en la Casa Revilla de Valladolid, en el que De Meer ha presentado el informe 'La inmigración y su impacto negativo en el Estado de Bienestar', elaborado por el director de Estudios de la Fundación Disenso, Ricardo Ruiz de la Serna. En declaraciones recogidas por Ical, De Meer ha sostenido que «en muchísimos barrios de España y en tantos otros países de Europa las fronteras abiertas han supuesto cambios desde un punto de vista cultural, social y económico», pero también, ha matizado, «desde un punto de vista identitario». «Con lo que esto supone para la pérdida de nuestra identidad y, en definitiva, en lo que nos reconocemos», ha comentado. Sin embargo, ha alertado de que «una de las principales consecuencias de la inmigración masiva es que no viene a salvar ningún estado de bienestar, que es perjudicial desde el punto de vista económico en todos sus ámbitos y que es deficitario». Rocío de Meer ha incidido en que el informe no aborda sólo la perspectiva economicista, sino que es un «debate que va más allá, pero si esas políticas se justificaban en una perspectiva economicista, pues este informe precisamente rebate esa perspectiva». La diputada ha defendido que Vox es el «único partido que habla sobre inmigración masiva» y entiende que es un «debate de personas que traspasan las fronteras, que no son números, sino que tienen su cultura, su modo de ver la vida, sus costumbres, su religión... y eso también importa en los lugares de destino». En el caso de España, además, ha advertido que «tiene un peligro evidente de reemplazo» en «lo cultural, en lo identitario, que además se puede ver perfectamente en muchísimos barrios de España». «Vox nunca ha tenido miedo a este debate y nos enfrentamos no sólo a ese vacío, a ese silencio mediático que ha imperado durante tantísimos años, sino a tener miedo para analizarlo desde ninguno de sus puntos de vista». De Meer también ha respondido que ligar a los inmigrantes a determinados sectores laborales «se asemeja mucho al argumento clasista» que ha esgrimido, según ha dicho, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, o en el Congreso de los Diputados al portavoz de ERC, Gabriel Rufián. «Nosotros rebatimos ese mito y pensamos que los sectores esenciales de nuestra sociedad, en lo económico, tienen que ser dignificados en salarios y que una de las consecuencias de la importación masiva de personas es que quieren mano de obra barata», ha expresado. Al respecto, ha citado «todos aquellos sectores» como la hostelería o la agricultura, en los que una persona «antes podía tener una casa, formar una familia e irse de vacaciones, ahora mismo tiene salarios que no son dignos, condiciones laborales de difícil competencia y, desde luego, no tiene ni acceso a una casa, ni pueden formar una familia, ni pueden irse de vacaciones». Por último, ha diferido en que el diagnóstico de Vox sobre la inmigración ilegal coincida con la del PP, que «dice una cosa, la del medio, la de antes y la de atrás». «Si hacemos una retrospectiva histórica reciente, el PP tiene el copyright de las políticas de fronteras abiertas», ha comentado De Meer, quien ha sostenido que las primeras regularizaciones masivas en España las inició el expresidente del Gobierno José María Aznar y ha recordado que los 'populares' «han regularizado a más de 600.000 personas en nuestro país; y sin ni siquiera llegando al mínimo de condiciones que marca el último decreto prometido por el Gobierno de Sánchez». En este sentido, ha cargado contra la «adaptación camaleónica» del PP en su discurso y deseó que «realmente cambiara de opinión en los hechos y no solo en las palabras». «Nos encantaría creernos el cambio de mensaje; estaría muy bien que cambiasen de perspectiva política porque nosotros recibiríamos con los brazos abiertos a cualquiera que quiera combatir seriamente las políticas de fronteras abiertas, pero desgraciadamente, si nos referimos a los hechos, nos cuesta mucho creer esas palabras», ha concluido