Este es el motivo por el que las ventanas de los aviones se limpian con agua con gas
Existen sectores tan desconocidos que incluso algo tan cotidiano como la limpieza se convierte en una incógnita. Podríamos pensar que las ventanas de un avión se limpian igual que las de casa, con un trapo y limpiacristales. Sin embargo, en el mundo de la aviación, hasta la acción más sencilla tiene sus particularidades. Y es que los aviones, el medio de transporte más utilizado del planeta, esconden pequeños secretos que pocas vez salen a la luz.
Viajar al otro lado del mundo en cuestión de horas se ha convertido en algo habitual y, gracias a las aerolíneas de bajo coste, también accesible. Pero detrás de cada vuelo hay detalles técnicos y soluciones prácticas que pocos imaginarían. Uno de ellos tiene que ver con la limpieza de las ventanas de la cabina, que no se realiza con productos convencionales, sino con bebidas carbonatadas.
¿Por qué se usa agua con gas para limpiar los cristales?
El piloto profesional Joi Schweitzer desveló este curioso truco a través de su cuenta de Instagram, donde explicó que muchos pilotos recurren al agua con gas para dejar impecables las ventanas del avión. En lugar de utilizar limpiadores comerciales, optan por esta solución sencilla y eficaz que suele estar siempre disponible a bordo.
A diferencia de refrescos como la cola o el limón, el agua con gas no contiene azúcar, por lo que no deja residuos pegajosos. Además, incorpora una pequeña cantidad de ácido carbónico, un compuesto natural capaz de descomponer restos de suciedad, polvo, insectos e incluso excrementos de aves que se adhieren al cristal durante el vuelo o en tierra. El resultado es una superficie limpia, sin marcas y con una visibilidad óptima para los pilotos.
Cuándo no basta con bebidas carbonatadas
Eso sí, este método no forma parte de un protocolo oficial de limpieza. Se trata más bien de una solución rápida y práctica que se utiliza cuando no hay un servicio especializado disponible o cuando el tiempo apremia antes del despegue. Es un recurso muy valorado entre pilotos veteranos, que priorizan una visión clara y sin reflejos durante todo el trayecto.
El agua con gas destaca por no ser agresiva y por su eficacia frente a la suciedad ligera. Sin embargo, no es infalible. En casos de grasa, aceite o suciedad más incrustada, es necesario recurrir a productos específicos y más potentes que garanticen una limpieza profunda y segura para los materiales del avión.
