La Guardia Civil ha detenido a cuatro personas por su presunta implicación en el asesinato a tiros de un hombre de 37 años y el intento de homicidio de otro, español de 44 años, durante la madrugada del 27 de marzo del pasado año en un camino rural de la localidad de Estremera. Los arrestados, residentes en Portugal y vinculados a una conocida red criminal, se habrían desplazado expresamente a España para perpetrar un robo de estupefacientes que acabó derivando en una persona fallecida. Los hechos se produjeron en una vivienda aislada del municipio, a la altura del kilómetro 5 de la M-240, muy cerca de la A-3 (autovía de Valencia) y del límite de la provincia de Madrid con la de Cuenca, hasta donde se desplazaron los agresores. Según la investigación, las dos víctimas fueron brutalmente agredidas, maniatadas e inmovilizadas antes de ser tiroteadas en la finca que sería propiedad del español de 44 años, quien logró sobrevivir pese a la gravedad de las heridas: presentaba un balazo en la pierna izquierda, con rotura del fémur, por lo que tuvo que ser trasladada por el Summa al hospital Gregorio Marañón con pronóstico grave, informaron entonces fuentes de Emergencias 112 Comunidad de Madrid. La actuación policial se inició tras la llamada de un vecino que alertó de varias detonaciones en su urbanización. Patrullas de Seguridad Ciudadana de la Guardia Civil acudieron de inmediato al inmueble, sobre las 4.45 horas, donde confirmaron la extrema violencia del ataque. Las pesquisas posteriores permitieron identificar a los cuatro sospechosos, todos ellos con residencia en Portugal. La hipótesis inicial es que los hechos se desencadenaron después de que concertaran una cita en la finca con los sospechosos, para tratar un tema sobre estupefacientes, aunque ninguna de las dos personas tiroteadas tenía antecedentes al respecto, explicaron en su día fuentes cercanas a la investigación a este periódico. Una hipótesis es que la cita en realidad fuera un 'vuelco' (el robo de droga entre delincuentes o el impago de una partida) y que la disputa acabara en sangre. La operación ha sido desarrollada por la Guardia Civil en estrecha colaboración con la Policía Judiciaria de Leiria, bajo la dirección del Juzgado de Instrucción de Arganda del Rey y del Tribunal de Santarém, en Portugal.