Tras el debate sobre violencia de género, el pleno de las Cortes de Castilla-La Mancha abordó el abandono escolar temprano con posiciones muy distantes entre los tres grupos parlamentarios sobre el diagnóstico y, sobre todo, sobre las soluciones. El dato que centró todas las intervenciones fue la tasa del 15,7% de abandono educativo temprano, que supone que más de 25.000 jóvenes de 18 a 24 años en Castilla-La Mancha han dejado de estudiar sin completar la ESO ni seguir formación posterior. Para la oposición, un fracaso de las políticas educativas del Gobierno regional de Emiliano García-Page. Para el Ejecutivo, un indicador que, pese al repunte interanual, refleja una mejora sostenida de 7,5 puntos desde 2016. El consejero de Educación, Amador Pastor, pidió prudencia con los datos interanuales, provisionales, y defendió que la tendencia de fondo es claramente descendente. Para ello, recordó que en 2016 la tasa de abandono era del 23,25% y que hoy es del 15,7%, una reducción de 7,5 puntos. También subrayó que el porcentaje de alumnado que obtiene la ESO ha mejorado cuatro puntos en la última década. El consejero reprochó a los populares que comparen datos con etapas anteriores sin recordar los recortes aplicados entre 2011 y 2015 y defendió que hoy «no se regalan títulos» y que el profesorado realiza un trabajo clave para sostener el sistema. Pastor vino a reforzar el mensaje expuesto unos minutos antes por la diputada socialista Paloma Jiménez, que defendió que el abandono escolar es un fenómeno complejo que no se resuelve con «titulares ni soluciones simples, sino con planificación sostenida». Recordó que el presupuesto educativo ha crecido un 72% desde 2015, que se han incorporado más de 5.000 docentes y que el porcentaje de alumnado que obtiene el título de la ESO ha subido del 81% al 85,6%. De esta forma, Jiménez acusó a Vox de hacer propuestas «poco serias», como «aprender a cantar villancicos y a tocar la zambomba» y al PP de traer un debate que, dijo, el Gobierno lleva años abordando con políticas concretas. El diputado de Vox, Luis Blázquez, vinculó el abandono escolar con lo que calificó como una pérdida progresiva de autoridad, disciplina y cultura del esfuerzo en las aulas. A su juicio, el problema no se soluciona con más planes y programas, sino recuperando el respeto al docente, implicando a las familias y reforzando materias instrumentales como lectura, escritura y matemáticas. Criticó que «suspender sea casi una injusticia social» y defendió que sin exigencia académica no hay igualdad real. De otro lado, Blázquez también puso el foco en la Formación Profesional como alternativa poco potenciada y aseguró que muchos jóvenes abandonan porque no encuentran sentido a los itinerarios educativos que se les ofrecen. La diputada del PP, María Gil, fue contundente con las cifras. Recordó que Castilla-La Mancha está casi tres puntos por encima de la media nacional en abandono escolar y que los datos han empeorado respecto al año anterior. «Uno de cada seis jóvenes castellanomanchegos ha abandonado sus estudios», resumió, responsabilizando directamente al Gobierno de Emiliano García-Page de una política educativa que, según dijo, vive en la «autocomplacencia». Gil habló de falta de recursos para atención a la diversidad, retrasos en sustituciones, sobrecarga docente, aumento de la conflictividad en las aulas y un protocolo de acoso escolar «desfasado desde 2017». También cuestionó el gasto por alumno y aseguró que la inversión no se traduce en mejores resultados. El PP defendió que combatir el abandono exige reconocer que las políticas actuales «no están funcionando» y pidió rectificar con medidas más eficaces y consensuadas con la comunidad educativa. El debate deja una fotografía clara: la oposición interpreta el 15,7% como el síntoma de un sistema que no funciona, mientras que el Gobierno regional lo ve como un indicador que, pese al repunte anual, confirma una mejora sostenida gracias a la inversión y a los programas aplicados desde hace años.