A medida que envejecemos, una de las patologías que más preocupa es la demencia. Sin embargo, cada vez más expertos señalan que ciertos hábitos del día a día pueden ayudar a reducir el riesgo y proteger la salud cerebral. Pero, ¿cuáles? Sobre este tema ha hablado la Luna Palma, una psiquiatra que comparte consejos sobre bienestar y salud cerebral en redes sociales. En uno de los vídeos más recientes de su cuenta de TikTok, la especialista asegura que es posible reducir hasta en un 45% el riesgo de desarrollar demencia si se introducen ciertos cambios en el día a día. El primero de esos hábitos es el ejercicio físico. La psiquiatra insiste en que no hace falta «correr una maratón ni matarte en el gimnasio», sino mantenerse activo. Caminar, bailar o nadar con regularidad ya supone un estímulo clave para el cerebro. «Lo importante es moverte», resume. El segundo y el tercer punto tienen que ver con la estimulación mental y social. Aprender algo nuevo, como un idioma o un instrumento, o incluso cambiar pequeñas rutinas diarias, obliga al cerebro a salir del piloto automático. A eso se suma la importancia de no aislarse. «Totalmente prohibido», advierte Palma, recordando que socializar activa la mente mucho más de lo que solemos pensar. La alimentación es otro pilar fundamental. La doctora recomienda seguir una dieta mediterránea, rica en frutas, verduras, pescado y aceite de oliva, y limitar al máximo los ultraprocesados. «En su justa medida a todos nos gustan, pero no pasarse», señala, subrayando que una buena nutrición es clave para proteger el cerebro a largo plazo. En cuanto a sustancias nocivas, el mensaje es claro. Nada de tabaco, ni cigarrillos tradicionales ni vapeadores, ya que el cerebro «necesita oxígeno puro». Con el alcohol, Palma reconoce que no siempre es fácil eliminarlo por completo, pero sí reducirlo al mínimo. «El consumo de alcohol durante años literalmente encoge el cerebro», advierte. También es esencial controlar la tensión arterial y los niveles de azúcar en sangre. La hipertensión y la diabetes mal controladas suponen un riesgo directo para la salud cerebral. A esto se suma la importancia de dormir bien, ya que durante el sueño el cerebro «limpia las toxinas que no le vienen bien para su funcionamiento». Por último, la psiquiatra recuerda algo que parece obvio, pero no siempre se cumple: proteger la cabeza. Con el auge de bicicletas, motos y patinetes eléctricos, Palma insiste en usar siempre casco. «Los golpes en la cabeza producen daño cerebral», concluye.