El Real Madrid se derrumba en Dubái (93-85)
No hay manera para el Real Madrid fuera de casa en esta Euroliga. Unos días es por una cosa, y otros, por otra, pero la realidad es que a los de Scariolo les está afeando su salud clasificatoria en saldo fuera de casa. Son 4 victorias y 10 derrotas hasta ahora, las tres últimas consecutivas, primero en París, después en Atenas con la falta no pitada al final a Abalde, y ahora en Dubái, en el Coca Cola Arena, que busca más ser un pabellón NBA que uno de Euroliga. Y todavía les queda a los blancos visitar Belgrado, la guarida del Partizán, el viernes 13.
En Dubái el asunto no pintaba nada mal mediado el tercer cuarto. En ese momento el Real Madrid mandaba por trece puntos (44-57, min 25) y la sensación es de que tenía el partido controlado. O, al menos, que podía sentenciarlo cuando quisiera, porque ya había mostrado algunas desconexiones y había encontrado la manera de volver a poner distancia en el marcador. No era un juego para tirar cohetes, pero parecía bastar para sumar un triunfo valioso en una cancha que es nueva pero no fácil precisamente. El problema para los de Scariolo es que con esa ventaja cómoda llegó otra desconexión y ahí sí que ya entró en el partido el Dubái para llevárselo de manera contundente, poniendo toda la intensidad posible, a un nivel donde el Madrid no encontró forma de llegar. Es cierto que el primer duelo de segundas unidades lo había ganado de sobra el equipo local, pero es que con el paso de los minutos fue abrumadora la superioridad de los hombres de banquillo que vestían de blanco. 42-21 fue el resultado final de los puntos de los jugadores no titulares, con Procida, Llull, Lyles y hasta Garuba influyendo muy poco en el partido. Todo lo contrario que Caboclo, que enchufó dos triples y puso un taponazo que abrió la remontada de los locales.
Dzanan Musa no venía del banquillo, pero dio igual. Fue de menos a más para acabar con 20 puntos y demostrar que estaba motivado en la visita de su exequipo. En el último cuarto se encargó de forzar faltas para irse a la línea de tiros libres y con ese intercambio de canastas el Dubái alcanzó la orilla con bastante tranquilidad y un público ya encendido, mientras el Madrid daba una sensación que ya ha mostrado otros días, como de irse del partido y cuando quiere volver, a no sabe cómo. El parcial de los últimos 15 minutos fue un abrumador 49-28, que deja a las claras el desmoronamiento de los hombres que vestían de azul. Campazzo tiró de los suyos todo lo que pudo, pero más allá de algunos triples lejanos de Hezonja, nunca encontró ayuda suficiente y constante.
Le dio al Madrid para una buena puesta en escena (11-19 min 10) y para esa escapada en el comienzo del tercer cuarto. Pero hasta ahí llegó un equipo que en casa sí está entre los cuatro primeros, pero que lejos de su pabellón está estropeando su hoja de servicios.
