Sostenibilidad del campo al plato
Bonduelle ha logrado la certificación B Corp, lo que, según sus responsables, marca un punto de inflexión en la forma en que entiende su negocio: no se trata solo de vender más verduras, sino de demostrar que es posible crecer midiendo con la misma rigurosidad el impacto en la cuenta de resultados y el impacto en la sociedad.
El grupo francés, presente en casi 100 países y con una facturación de 2.200 millones de euros, acaba de obtener la certificación internacional en todas sus operaciones a nivel mundial. Cabe señalar que esta certificación evalúa el desempeño social, medioambiental, de gobernanza y relación con los clientes.
Este logro forma parte del plan global de transformación «Transform to Win» lanzado en 2018, que coloca la sostenibilidad en el centro del modelo de negocio. Esa estrategia encuentra una validación, pero la dirección insiste en que el valor de la certificación no está en el logotipo, sino en la disciplina que impone. «La certificación B Corp es un proceso de progreso exigente y continuo», subraya el country manager en Iberia, Jorge Garicano, que recalca que el éxito no se explica por un proyecto aislado, sino por «un esfuerzo colectivo excepcional» en el que «los equipos se han movilizado con pasión para seguir mejorando sus prácticas en los próximos años».
Agricultura regenerativa
Una de las clave de esa transformación es la agricultura regenerativa, que Bonduelle ha convertido en eje técnico y económico de su relación con los casi 2.000 agricultores con los que trabaja en el mundo. El 59% ya aplica estas prácticas, con el objetivo de alcanzar el 80% en 2030, lo que implica cambios en el manejo del suelo, la gestión del agua y la planificación de cultivos.
«Esta transición hacia la agricultura regenerativa implica una transformación profunda», reconoce el directivo, que detalla mecanismos de apoyo que van desde la garantía de suministro a un asesoramiento agronómico especializado, apoyado en una red global de expertos. A ello se suma la inversión en riego más eficiente: el 73% de las superficies regables está ya equipada con sistemas de limitación del riego, porcentaje que debería llegar al 90% al inicio de la próxima década.
Este foco es una respuesta a la agenda climática y al reto concreto del mercado español: el estrés hídrico. La agricultura regenerativa y el uso de tecnologías de riego como el goteo y las boquillas de precisión sobre pivotes centrales le permiten controlar con exactitud el suministro de agua y reducir el impacto hídrico en cada parcela.
Además, la estrategia de ubicar las fábricas lo más cerca posible de los campos de producción y de las plantas finales persigue limitar la huella de carbono asociada al transporte, con un beneficio doble: las verduras llegan muy frescas a las instalaciones y las emisiones derivadas de la logística se mantienen acotadas. La descarbonización figura entre los grandes compromisos de la compañía, que ya ha reducido un 14% sus emisiones de CO y se ha fijado la meta de alcanzar un descenso del 38% en 2035.
La certificación B Corp no se limita a la dimensión agronómica o climática. El estándar examina el desempeño de la empresa en cinco áreas: gobernanza, empleados, comunidades, medio ambiente y clientes. Solo concede el sello a quienes superan los 80 puntos en la Evaluación de Impacto B.
Bonduelle asegura que, en su caso, no hay un bloque que sobresalga por encima y que esa distribución equilibrada es precisamente su fortaleza. Cita datos como que el 98% de los productos cuentan con Nutri-Score A o B, que el 100% de las instalaciones participan en iniciativas locales con impacto positivo o que el 98% de los envases están diseñados para ser reciclables o reutilizables. También destaca una tasa de implicación de sus colaboradores del 71% (indicador de que la agenda ha calado).
Esa dimensión interna se complementa con la ambición de influir en los hábitos de consumo hacia una alimentación más vegetal. «Se trata de actuar como un agente de cambio social y educativo», explica Garicano, que cita, por ejemplo, el trabajo con el canal de restauración. En los últimos tres años, la compañía ha formado a 11.000 chefs en cocina vegetal y ha desarrollado el programa Greenology para ayudar a los profesionales a incorporar platos vegetales en sus menús.
Nueva línea
En el lineal, Bonduelle combina sus conservas y congelados con nuevas propuestas de conveniencia plant based, adaptadas a un consumidor que demanda salud, pero también sabor y ahorro de tiempo.
El mercado de alternativas vegetales se encuentra, según la compañía, en una fase de consolidación y crecimiento estratégico, impulsado por el auge del flexitarianismo y por la exigencia de productos de mayor calidad organoléptica. «Seguiremos innovando» para pasar de una empresa «solo» eficiente a una organización de impacto positivo, en el que la sostenibilidad arranque en el campo y llegue hasta el plato del consumidor..
