Defensa busca soldados expertos en las últimas tecnologías
La guerra está transformándose a una velocidad vertiginosa. A finales del siglo XX, la tecnología aplicada a los sistemas de Defensa había proporcionado a las Fuerzas Armadas herramientas de última generación con las que incrementar su eficacia y potencia de fuego, así como su precisión en el campo de batalla. Operaciones como «Tormenta del desierto» o la guerra de Irak de 2003, demostraron que los países occidentales y, en concreto del entorno OTAN, habían alcanzado grandes cotas de desarrollo tecnológico. Esto no ha cambiado y, tras el inicio de la guerra de Ucrania en febrero de 2022, los adelantos de esta clase en materia armamentística se han disparado.
Hoy, en los campos de batalla, la infantería, los carros de combate, la artillería y la aviación siguen siendo trascendentales para llevar a cabo cualquier acción que se pretenda llevar a cabo. Sin embargo, hay un cambio de paradigma en todas las armas: cada vez están más barnizadas con la nueva tecnología que ha aparecido. Esto significa que la infantería está equipada con drones que pueden volar durante kilómetros, reconocer posiciones enemigas y también atacarlas. Los carros de combate han pasado de tener blindajes reactivos (pasivos) a contramedidas activas que destruyen las amenazas antes de que golpeen el vehículo. En la aviación innovadores sistemas proveen a los aparatos de la capacidad de lanzar misiles altamente eficaces con una precisión milimétrica a objetivos que están quizá a decenas de kilómetros. En definitiva, el mundo militar y la guerra en general se han convertido en un campo donde la tecnología es ya la norma.
Ante esta imagen de un cambio tan radical en la estructura militar, España ha decidido no quedarse al margen. Tampoco tiene otra opción a no ser que quiera que sus servicios queden obsoletos mientras el resto de los países continúa esa estela. Por eso mismo, y de acuerdo con las últimas noticias, el Ministerio de Defensa ha convocado nada menos que 4.527 plazas para Tropa y Marinería que deben ser ocupadas por un perfil de aspirante muy concreto: debe de estar acostumbrado y, sobre todo, ser válido para trabajar en ambientes altamente tecnologizados. Específicamente las bases de la convocatoria buscan hombres y mujeres que estén listos para trabajar en el manejo de drones, ciberdefensa, mantenimiento avanzado y comunicaciones críticas. Cuatro áreas que se han erigido como imprescindibles y vitales en la última década.
El soldado del siglo XXI no será ya simplemente un soldado bien adiestrado y equipado, sino que avanzará hasta ser un profesional técnico altamente especializado en su materia. En definitiva, un experto en tecnología que se puede controlar de manera remota y que puede utilizarse con eficacia contra el oponente. Un panorama que ya advierte sobre un mundo donde los sistemas de este tipo cada vez ocuparán un lugar de mayor trascendencia.
Los campos antes mencionados, como es el pilotaje de drones o las comunicaciones, son ahora pilares para el buen despliegue de unidades militares. Eso no quiere decir que las formas clásicas y tradicionales se hayan quedado obsoletas. De nuevo, y mirando lo que está ocurriendo en Ucrania desde hace años tras la invasión rusa, se puede contemplar que la guerra sigue ese camino de alta tecnología, pero también que lo convencional sigue siendo importante. Por tanto, que España refuerce las nuevas áreas críticas no significa que el resto de los servicios queden relegados a una posición secundaria.
La quinta dimensión
En los últimos meses, hemos tenido información de que España mantiene el pulso iniciado en 2025 respecto a la inversión militar. Hace casi un año que Pedro Sánchez anunció que iba a destinar 10.471 millones a la industria de defensa. Desde esa comparecencia, el país ibérico se ha embarcado en una misión que se define por regar de millones a las empresas contratadas para proveer al ejército español de todo lo necesario. Con esta nueva convocatoria de más de 4.000 plazas se confirma la tendencia. Los drones, comunicaciones y mantenimiento de sistemas son, desde hace tiempo, un espacio de disputa que han dado al campo de batalla una cuarta o incluso una quinta dimensión, si es que también aceptamos el espacio como tal.
Habrá que esperar y, ante todo, estar pendientes de saber cómo evoluciona esta convocatoria para las Fuerzas Armadas. ¿Son suficientes esas 4.000 plazas o se requiere un compromiso mayor con estas áreas?
Ahora mismo, países como Estados Unidos, Rusia y China invierten grandes cantidades de capital en este tipo de tecnología. ¿Habría que seguir su estela y hacer mayores inversiones en este terreno? El tiempo, hablando de un futuro próximo, nos dará previsiblemente todas las respuestas.
