Seattle Seahawks no es una presencia habitual en la
Super Bowl. No apareció en una final por primera vez hasta 2005 (derrota clara ante
Pittsburgh Steelers) pero sí se convirtió en una fuerza a tener en cuenta en años posteriores. Un quarterback top como
Russell Wilson y un runningback disruptivo como
Marshawn Lynch eran sus caras más visibles. Pero lo que sustentaba al equipo era su defensa, que pasó a la posteridad como
‘Legion of Boom’, un grupo salvaje, muy físico y agresivo que formaban leyendas como
Richard Sherman,
Kam Chancellor o
Earl Thomas, que aterrorizó a los rivales desde 2011 a 2018 y que colocó a los Seahawks en dos finales más, la de 2014, su primer y único anillo hasta hoy, y 2015, que perdió en la última jugada ante los inevitables
Patriots de
Tom Brady.
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