Cuba: el precio de la dignidad
Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
Cuba ha pagado muy cara la osadía de tomar las riendas de su destino. Quizás tuvo la ingenuidad de creer que el derecho internacional funciona y la Carta de las Naciones Unidas se respeta.
Desde 1959, el Gobierno estadounidense se propuso hacer colapsar la Revolución cubana fomentando malestar social y económico en la población. No por “comunista” ni porque fusilaran criminales y corruptos, sino porque era intolerable que en “su patio trasero” un país se creyera el cuento de la soberanía. En 1959 Cuba era un “mal ejemplo” para el servilismo imperante en el continente. Servilismo que aún se mantiene, y Cuba continúa siendo un “mal ejemplo”.
La han cercado diplomática y económicamente para vender el “fracaso de la revolución”. Sin darse cuenta de que con esos 67 años de resistencia la revolución ha consolidado su triunfo, pues por encima de las precariedades impuestas por el criminal bloqueo, se mantiene en pie.
¿Resistiría el pueblo de los Estados Unidos lo que ha resistido el pueblo cubano? ¿Prevalecerían las instituciones estadounidenses ante esas circunstancias?
¿Se imaginan lo que sería de Cuba si los Estados Unidos hubiesen respetado su derecho de autodeterminación? Piensen en un atleta que con los pies atados y arrastrando una bola de acero llega a la meta… ¿qué podría lograr si le permitieran competir en situación justa?
El gobierno de Estados Unidos ha sido tan inhumano que, en medio del COVID, impidió a Cuba comprar vacunas… Pero los cubanos hicieron las suyas y vencieron la pandemia.
Antes del triunfo de la revolución, Cuba era un paraíso del lavado, la prostitución y los vicios. Donde los “dueños” de Estados Unidos iban a hacer lo que no podían en su país. Mientras la mayoría de la población no sabía leer y muchos nunca habían visto un médico. Antes de 1959 había calles donde un negro o un mulato no podían siquiera pisar.
Ahora les dejan sin combustible, para luego decir: “El Gobierno cubano tiene a su pueblo cocinando con carbón”.
Pero no hay cosa que engrandezca más que superar dificultades, que vencer en desventaja. Por eso recordamos a David, que venció a Goliat.
A tres quintos de siglo, ahí está la Revolución cubana, con la frente al sol y el puño en alto ¡Qué grande es Cuba!
La publicación Cuba: el precio de la dignidad apareció primero en El Día.
