Gonçalo Guedes se ha convertido ya en un pilar fundamental de la actual Real Sociedad. Es el mejor fichaje por rendimiento, precio, adaptación y nivel en mucho tiempo, el primer gran acierto de la dirección deportiva de
Erik Bretos. Ya logró ser clave en poco tiempo de la Real de
Sergio Francisco, que naufragó pese a ello, pero ahora lo vuelve a ser de la de
Pellegrino Matarazzo, con matices diferentes. Tiene mucho mérito, por su parte y por la de quienes le han encajado en el conjunto txuri urdin. Su importancia se volvió a ver en el partido de Madrid, donde el técnico rotó por el cansancio y él, que acabó tocado en San Mamés, terminó jugando 45 minutos de alto nivel pese a estar el partido casi resuelto. Juega hasta cuando parece que no le toca. Eso es, en parte, por la ausencia de alternativas reales en las bandas, con
Kubo,
Zakharyan y
Barrenetxea KO,
Wesley verde como parte de la bandera de Brasil, los potrillos no preparados para esa responsabilidad y
Marín no tener ese nivel diferencial cambiando de posición, aunque esté haciéndolo bien. Sin ellos, su presencia y su conexión con
Oyarzabal,
Soler o
Turrientes es muy relevante, indispensable casi.
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