La barrera económica de la movilidad eléctrica en España acaba de sufrir una transformación radical de la mano de Citroën, que ha logrado situar su nuevo ë-C3 en un precio de salida de 11.700 euros. Esta cifra, que posiciona al modelo como el vehículo eléctrico más asequible del mercado nacional, es posible gracias a una estrategia comercial inaudita en la que la marca no ha querido esperar a los plazos administrativos y ha decidido anticipar directamente los 4.500 euros de ayudas estatales vinculados al futuro Plan Auto+ 2026. Al sumar esta garantía de la marca a los 900 euros adicionales provenientes de los Certificados de Ahorro Energético (CAES), el coste final para el usuario se reduce drásticamente, eliminando de paso la incertidumbre y la espera habitual en la concesión de subvenciones públicas. El Dacia Spring, que recientemente ha actualizado su estética manteniendo su carácter funcional y robusto, se sitúa en los 17.636 euros como una opción puramente urbanita y ágil. Por su parte, el recién lanzado Renault Twingo E-Tech, un icono retro-futurista de 80 CV con capacidad para cuatro ocupantes y cinco puertas, entra en juego con un precio de 18.330 euros. Este movimiento estratégico llega en un momento de expansión para el sector, tras un año 2025 en el que las matriculaciones de vehículos 100% eléctricos en España crecieron un 68,6% hasta rozar las 125.000 unidades y la red de recarga pública alcanzó los 50.000 puntos operativos. En este escenario, el Citroën ë-C3 se presenta con un motor de 83 kW (113 CV) y opciones de batería que ofrecen autonomías de entre 200 y 320 kilómetros según el ciclo WLTP. Más allá de su eficiencia, el modelo destaca por su concepto de diseño C-Zen Lounge, que sustituye el cuadro de instrumentos tradicional por un innovador Head Up Display y apuesta por un confort superior mediante la suspensión y los asientos Advanced Comfort, democratizando tecnologías que hasta ahora estaban reservadas a segmentos superiores. Al comparar esta propuesta con el resto del panorama automovilístico, el ë-C3 logra batir a sus competidores directos en la lucha por la economía. La propuesta de Citroën no solo rompe moldes por precio, sino que acelera el umbral de rentabilidad del coche eléctrico, el cual depende cada vez más del kilometraje anual y del diferencial de coste energético, permitiendo que la transición hacia una movilidad sin emisiones sea, por primera vez, una opción real para el bolsillo medio en España.