Los restos hallados en la antigua Tyras destapan la vida del soldado romano destinado en la frontera del Imperio
Domio romano por encima del Danubio - Oleh Saveliev, investigador de Kiev, revisó armas, broches, piezas de cinturón y adornos hallados en excavaciones antiguas para explicar cómo se equipaban y organizaban los destacamentos destinados en la costa del mar Negro
Las fronteras no se aseguraban solo con palabras, sino con desplazamientos de tropas y golpes militares que abrían camino a nuevas provincias. El emperador Trajano lanzó sus campañas en Dacia a comienzos del siglo II para someter al reino que controlaba los Cárpatos y que había derrotado antes a ejércitos romanos, y lo hizo con un objetivo claro de expansión territorial y control estratégico.
Aquellas operaciones enfrentaron a Roma con los dacios de Decébalo, y buscaban asegurar las minas de oro y frenar las incursiones que amenazaban la línea del Danubio. Tras la victoria, el territorio se convirtió en provincia romana, pero mantenerlo exigía guarniciones estables y un sistema defensivo permanente que garantizara la presencia militar en puntos sensibles.
Un equipo ucraniano reunió décadas de hallazgos para entender la vida militar en Tyras
Esa necesidad de ocupar y proteger posiciones estratégicas explica que un estudio publicado en la revista Cercetări Arheologice analice por primera vez de forma conjunta el armamento, el uniforme y el equipamiento de la guarnición romana destinada en la antigua ciudad de Tyras entre los siglos II y III d.C.
El autor, Oleh Saveliev, del Instituto de Arqueología de la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania, ha reunido objetos recuperados durante décadas de excavaciones para reconstruir cómo vivían y se equipaban los soldados en este enclave del noroeste del mar Negro. Su trabajo identifica armas, piezas de cinturón, broches y adornos ecuestres que encajan en el periodo en que unidades romanas estuvieron acantonadas allí.
Un edificio de la ciudadela guardó lanzas y tribuli bajo un techo derrumbado con sellos legionarios
Tal y como recoge La Brújula Verde en un extenso reportaje, uno de los puntos más claros del estudio es el llamado edificio número V, excavado entre 1963 y 1967 dentro de la ciudadela situada en el sector oriental de la ciudad. El edificio medía 10,9 metros de largo por 6,2 de ancho y apareció cubierto por el derrumbe del techo, con tejas de cerámica y arcilla sin cocer, varias de ellas selladas con las iniciales de un centurión de la Legio I Italica.
Bajo ese derrumbe salieron a la luz puntas de lanza y pequeños artefactos de hierro con cuatro púas, los tribuli, diseñados para quedar siempre con una punta hacia arriba y herir cascos o pies.
Isaac Kleiman, uno de los primeros arqueólogos que excavó el yacimiento, interpretó el espacio como un edificio de la vexilación y propuso que pudo funcionar como depósito de armas. Saveliev respalda esa lectura y escribe que “la presencia de tribuli y puntas de lanza, junto con el resto del material, apunta a un depósito controlado de armamento”.
Las espadas largas y las fíbulas revelaron la presencia de tropas auxiliares en la plaza
El repertorio no se limita a esas piezas. Entre los hallazgos figuran tres terminales de hueso y marfil de vainas de espada larga romana, la spatha, recuperados en distintos momentos, uno en 1988 dentro de la ciudadela, otro en campañas de 1949-1962 y un tercero en 2016 en una habitación próxima. Estas piezas se asocian habitualmente a tropas auxiliares y no a legionarios pesados, lo que encaja con la documentación epigráfica que confirma su presencia
A ello se suman elementos del cinturón militar, como placas decorativas, terminales de correa y colgantes de bronce de varios centímetros, con paralelos en campamentos del limes germano-rético, del Danubio o en enclaves como Dura-Europos.
También aparecieron fíbulas de distintos tipos, entre ellas ejemplares de rodilla fechados en el siglo II y una fíbula de cebolla de plata que suele situarse ya en el siglo IV. El autor plantea que esta última pudo seguir en uso tras la caída del limes, aunque probablemente no más tarde de comienzos de esa centuria.
En menor número se documentaron piezas de equipo ecuestre, como una lúnula de bronce con asa perpendicular al cuerpo del colgante, rasgo que podría indicar fabricación local siguiendo un modelo conocido.
Saveliev señala que muchos de estos pequeños componentes se desprendían con facilidad de las correas de cuero y que los soldados podían encargar sustituciones a artesanos de la ciudad, y añade que “es muy posible que herreros formasen parte de la guarnición, reparando y produciendo nuevos accesorios”.
Las figurillas de terracota mostraron guerreros romanos y apuntaron a un posible taller local
Otra parte del estudio aborda las figurillas de terracota que representan guerreros con equipamiento romano. Se han identificado fragmentos de al menos siete ejemplares con cuerpo hueco y aberturas para insertar piernas móviles y colgarlos mediante un cordón.
Estas piezas muestran coraza sobre túnica, cinturón militar y escudo oval decorado, y tienen paralelos en Olbia, Kartal, Durostorum, Tomis y en el teatro de Parion. El investigador plantea que Tyras pudo ser uno de los centros productores y que estas figuras pudieron servir como juguetes o en contextos funerarios.
Las inscripciones confirmaron la estancia prolongada de varias legiones
La presencia romana en la ciudad está confirmada por inscripciones en piedra y sellos en tejas que mencionan a la Legio V Macedonica, la Legio I Italica y la Legio XI Claudia. Tras las guerras dacias, destacamentos de estas legiones, junto con vexillationes de Mesia Inferior, tropas auxiliares y personal de la flota, ocuparon la ciudadela durante más de un siglo, hasta que la ciudad cayó en manos de los godos a mediados del siglo III.
Saveliev subraya que los hallazgos son “pequeños pero notables” y recuerda que su cronología coincide con el periodo de ocupación militar romana entre el siglo II y mediados del III. El investigador advierte además que la mala conservación de los objetos metálicos sugiere que el conjunto original pudo ser mayor y que futuras excavaciones “ampliarán el corpus” de materiales conservados en instituciones ucranianas, mientras el yacimiento de la actual Bilhorod-Dnistrovskyi sigue siendo uno de los más importantes del país pese a las dificultades que afronta la investigación en el contexto actual.
