Salvando las distancias inherentes a las peculiares circunstancias de la Fórmula 1, Fernando Alonso , como cualquier ciudadano conductor, se bajó de su coche en cuanto el motor empezó a emitir ruidos raros hasta detenerse en medio de la pista mientras circulaba sobre el asfalto del circuito de Baréin. El piloto español, como cualquier automovilista, vio como la grúa acudía a recoger su vehículo para transportarlo al taller de reparación, en este caso al garaje de su escudería, Aston Martin, en el trazado asiático donde esta semana han tenido lugar las últimas sesiones de entrenamientos previas al comienzo de la temporada 2026, dentro de dos semanas en Australia . El AMR26 se le paró a Alonso el jueves, penúltimo día de pruebas. El asturiano dejó el bólido verde en el taller, hizo las maletas y se marchó de Baréin. Este viernes, última jornada de actividad, el designado para subirse al coche era Lance Stroll , su compañero de equipo. Y en efecto, Stroll se puso el mono de faena, se ajustó el casco, se sentó en el habitáculo del monoplaza... y en ocho horas solo pudo dar 6 vueltas al circuito. El piloto canadiense, hijo del dueño de la escudería, salió a la pista para nada. No logró marcar un mísero tiempo. Fue la confirmación del desastre de Aston Martin ya escrito durante toda la pretemporada y rubricado minutos después por escrito en un increíble y desmoralizador comunicado emitido por Honda, la marca que ha fabricado el motor que montan los coches ingleses:. «Nuestra última tanda de ayer con Fernando Alonso reveló un problema con la batería que afectó a nuestro plan de pruebas con el equipo de Fórmula 1 Aston Martin. Desde entonces, hemos estado realizando simulaciones en el banco de pruebas de Sakura (ciudad japonesa donde se ubica la fábrica de Honda). Debido a esto y a la escasez de piezas del motor, hemos adaptado el plan de hoy para que sea muy limitado y consista únicamente en tandas cortas». Y tan cortas. Aston Martin ha sido el único equipo que ha cerrado la postrera sesión de entrenamientos sin que ninguno de sus dos pilotos haya podido dejas plasmado un tiempo de vuelta, un dato demoledor que describe la tragedia mecánica y deportiva que se vive en el seno de la marca inglesa. En el extremo opuesto, Ferrari asustó en el último día de test. Leclerc, que completó 132 vueltas con su SF-26, marcó el mejor tiempo de los seis días de prueba en el circuito de Sakhir (1:31.992), con el que aventajó en más de ocho décimas al campeón del mundo Lando Norris (McLaren). El británico, que rodó durante la jornada vespertina, recolectó 47 vueltas y confirmó las buenas sensaciones mostradas por el equipo de Woking durante los test. Además, por la mañana, Oscar Piastri, que acabó 11º la jornada, también rodó con normalidad y 66 giros. También demostraron que estarán en la pelea por el triunfo en Australia Mercedes y Red Bull. El tetracampeón del mundo Max Verstappen acabó tercero la jornada con un tiempo de 1:33.109 con el compuesto C3, superando en menos de una décima al piloto de Mercedes George Russell, aunque el inglés rodaría 17 vueltas más que el neerlandés. Además, Kimi Antonelli, que rodó por la mañana, acabaría también dentro del Top 10. Carlos Sainz estuvo presente durante toda la jornada, tanto en la matutina como la verpestina, en la que completaría 141 vueltas, siendo el segundo piloto con más giros, sólo superado por el Racing Bulls de Arvid Lindblad (165). El madrileño marcaría el décimo mejor tiempo con un registro de 1:34.342, aunque lo más importante para él y el equipo Williams es que consiguieron completar la jornada sin aparentes contratiempos.