Un torbellino de tenis
Desde el primer set, Rodrigo marcó la cancha. Con un servicio punzante y devoluciones que siempre regresaban con veneno, logró quebrar el saque de Santangelo en los momentos clave. El 6-2 inicial fue un reflejo de un Sarda que jugó con el manual bajo el brazo, minimizando los errores no forzados y moviendo a Pablo por toda la línea de base.
Lejos de relajarse con la ventaja, Sarda mantuvo la intensidad en la segunda manga. Santangelo intentó variar las alturas para incomodarlo, pero Rodrigo respondió con tiros ganadores tanto de derecha como de revés. Repitiendo el 6-2, cerró el pleito con autoridad, demostrando que llega a la final en su mejor forma física y tenística.
