Científicos británicos revelan que las papas fritas y 25 cigarrillos de tabaco tienen una similitud insólita que debes conocer
Investigadores británicos de la Universidad De Montfort publicaron un estudio en la revista Nature sobre los efectos nocivos de los compuestos químicos en la comida frita. El análisis revela que el calentamiento excesivo de aceites con ácidos grasos insaturados genera productos de oxidación lipídica (LOP), específicamente aldehídos tóxicos que se concentran en ciertos alimentos. Estas sustancias poseen vínculos directos con el deterioro celular y genético, además de patologías crónicas graves como el cáncer y la aterosclerosis.
El informe señala que una ración de papas fritas con aceites oxidados presenta niveles comparables a los de una cajetilla de cigarrillos de tabaco. Aunque el descubrimiento no sugiere que ingerir este alimento resulte idéntico a fumar, evidencia la existencia de componentes dañinos similares en ambos elementos.
La equivalencia en números
Una porción de 154 gramos de ese alimento frito contiene niveles de toxinas comparables a los de una dosis diaria de 25 cigarrillos, específicamente en lo que respecta al crotonaldehído (1,8–5,7 mg) y al n-hexanal (2,5–9,5 mg). Mientras la combustión del tabaco origina estos carbonilos vinculados al daño pulmonar, el tratamiento térmico de los aceites vegetales mediante la fritura provoca la oxidación de lípidos, lo cual integra compuestos nocivos similares en la comida.
Este proceso ocurre debido a la vulnerabilidad de los ácidos grasos poliinsaturados ante la peroxidación térmica, una reacción química que deriva en diversos productos de oxidación lipídica (LOP). La degradación de las grasas produce sustancias químicas dañinas cuya densidad se eleva bajo la reutilización constante del aceite.
¿Afecta al momento de inhalar el “humo” al freírlas?
Sí, la inhalación de esos vapores representa un peligro real para la salud. Durante la cocción profunda, el calor descompone las grasas y libera compuestos volátiles, tales como aldehídos y diversos productos de oxidación. Según investigaciones, los trabajadores de cocina enfrentan un riesgo adicional debido a la presencia de sustancias potencialmente tóxicas en el aire. Las evidencias científicas sugieren que esta exposición repetida afecta directamente a quienes permanecen en entornos con ventilación deficiente.
La composición química de estos humos depende estrechamente del tipo de aceite y la intensidad del fuego utilizada. Estos vapores contienen elementos capaces de irritar las vías respiratorias y fomentar el estrés oxidativo ante una permanencia prolongada bajo su influencia.
¿Qué sigue ahora?
La comunidad científica investiga los impactos de los LOP dietéticos, dado que sus efectos resultan acumulativos y trascienden la ingesta de una única porción. Los hallazgos indican que la exposición constante a los aldehídos de las frituras favorece el origen de enfermedades crónicas no transmisibles, además de fomentar procesos oxidativos perjudiciales en los tejidos biológicos.
Si bien el paralelo con el tabaco ha sido objeto de discusión y requiere matices, de acuerdo a los expertos en evaluación de riesgos toxicológicos, este descubrimiento resalta el peligro de ciertos métodos de cocción. El aviso es fundamental ante el consumo habitual de frituras, hecho que exige educación nutricional y estudios de salud pública para determinar los peligros químicos efectivos sobre la población.
