Adaptarse a otro país es un proceso que va mucho más allá de aprender un nuevo idioma o acostumbrarse a tradiciones diferentes. Implica, también, enfrentarse a una serie de retos emocionales y sociales no siempre deseables, como la constante necesidad de explicar o justificar la propia identidad frente a los estereotipos que los demás atribuyen al país de origen. Estas preguntas, aunque a menudo nacen de la curiosidad, pueden convertirse en una carga repetitiva que pone a prueba la paciencia de quien emigra. Porque una persona que llega a un nuevo entorno se encuentra con miradas y expectativas sobre lo que otros creen que representa su nacionalidad, con conversaciones cotidianas en las que se activa una y otra vez el tema de los tópicos culturales, como la comida, las costumbres o el carácter más asociado a su gente. Al producirse con una cierta frecuencia, con el tiempo muchos aprenden a responder con humor, lo cual no siempre apaga una posible sensación de hartazgo, la que se deduce que experimenta Sarah , una francesa que crea contenido en las redes sociales sobre fútbol y que reside en nuestro país. En uno de sus últimos vídeos en sus cuentas de Instagram y TikTok, Sarah ha repasado alguno de los comentarios más habituales que recibe por parte de los españoles. «Qué bien hablas español, aunque es verdad que noto que tienes algo de acento», es uno de los más habituales, según comenta Sarah, algo que percibe como «normal, soy francesa». En relación a este a ello, asegura que «esto siempre lo dicen, nunca falla». Esta francesa reconoce que también le dicen mucho que se trata de «la única francesa que me cae bien», sobre lo que tiene mucho que añadir. También, cómo no, hay espacio para comentarios sobre los tiempos para cenar. «Hemos reservado mesa para cenar a las 21:30. ¿Te va bien o es demasiado tarde para ti? Como en Francia cenáis a las 6 o 7 de la tarde...», cuenta. El ejemplo de Sarah es el de aquella persona cuya adaptación no solo consiste en integrarse entre los locales, sino también en intentar mantener su propia identidad sin sentir la presión de representar un estereotipo.