¿Con qué frecuencia deberías cambiar tu cepillo de dientes? Una científica finalmente resuelve el debate
La pregunta parece sencilla, pero ha dividido a miles de personas durante años: ¿cada cuánto hay que cambiar el cepillo de dientes? Las respuestas van desde quienes lo sustituyen una vez al mes hasta quienes aseguran que lo mantienen “mientras no se vea destrozado”.
Ahora, la microbióloga Dr. Primrose Freestone, profesora asociada de Microbiología Clínica en la Universidad de Leicester, ha puesto fin al debate con una recomendación clara: cada tres meses, salvo que exista una infección bucal o de encías, en cuyo caso debe reemplazarse antes para evitar una reinfección.
En declaraciones al Daily Mail, Freestone explicó que el problema no suele ser la frecuencia del cambio, sino el cuidado del cepillo entre usos. Cada vez que nos cepillamos, restos de comida y más de 500 especies de bacterias y hongos presentes en la boca terminan adheridos a las cerdas. Si no se limpian adecuadamente, estos microorganismos pueden proliferar con facilidad. La experta señala que muchos usuarios no son conscientes de que los restos de pasta y comida atrapados entre las fibras pueden convertirse en un caldo de cultivo para bacterias.
Algunos usuarios han discutido este caso en Reddit y la recomendación de los tres meses, asegurando que el desgaste suele hacerse evidente alrededor de ese tiempo. Otros admiten que lo cambian por miedo a la acumulación bacteriana más que por el aspecto del cepillo. Sin embargo, también hay quienes afirman que su cepillo “sigue perfecto” incluso después de un año, algo que Freestone desaconseja rotundamente, ya que el deterioro no siempre es visible y la eficacia del cepillado disminuye mucho antes de que las cerdas parezcan dañadas.
Una buena limpieza del cepillo también es esencial
La microbióloga insiste en que la limpieza adecuada es esencial. Recomienda enjuagar el cepillo bajo agua caliente durante al menos 30 segundos tras cada uso para eliminar restos de pasta, comida y bacterias. Para una desinfección más profunda, sugiere remojarlo durante media hora en bicarbonato, peróxido de hidrógeno o enjuague bucal antibacteriano, o exponerlo un minuto al vapor de una tetera.
Ella misma reconoce que va un paso más allá y “shampunea” su cepillo una vez por semana con jabón antibacteriano para eliminar cualquier microbio que el agua caliente no haya eliminado. También advierte que no debe guardarse cerca del inodoro, ya que el aerosol que se produce al tirar de la cadena puede depositar bacterias fecales en las cerdas.
A pesar de que algunos usuarios aseguran que su cepillo “parece nuevo” tras un año, Freestone coincide con las directrices del Servicio Nacional de Salud de Reino Unido: tres meses es el límite razonable para garantizar una higiene adecuada y un cepillado eficaz. Más allá de ese tiempo, el cepillo no solo pierde efectividad, sino que puede convertirse en un vehículo para bacterias no deseadas.
