Hyundai irrumpe en el campo de batalla: presenta un vehículo militar de hidrógeno casi invisible al radar
El gigante automovilístico surcoreano Hyundai ha dado un paso que pocos esperaban en el sector de la defensa. Su filial Hyundai Rotem ha presentado en el World Defense Show 2026 de Riad el Black Veil, una plataforma no tripulada propulsada por pila de combustible de hidrógeno diseñada para operar en los campos de batalla del futuro con una firma térmica y acústica casi nula.
El concepto rompe con las limitaciones de los vehículos militares convencionales, alimentados por motores diésel que delatan su posición mediante calor, ruido y humo. Black Veil propone una alternativa radical: un sistema de propulsión limpio que permite operar sin ser detectado por sensores infrarrojos ni por los sistemas acústicos que proliferan en los campos de batalla saturados de drones.
La apuesta de Hyundai Rotem va más allá de un simple prototipo. La empresa posiciona el hidrógeno como fuente de energía lista para el combate, capaz de alimentar tanto vehículos no tripulados como tripulados, con ventajas operativas en autonomía prolongada y tiempos de repostaje rápidos frente a las baterías eléctricas tradicionales.
Un arsenal completo en el escaparate de Riad
Junto al Black Veil, Hyundai Rotem exhibió un despliegue que abarca todo el espectro del combate terrestre. La familia K2 Black Panther, uno de los carros de combate más letales del planeta, estuvo representada con una variante de exportación de 30 toneladas y un vehículo blindado sobre ruedas. El HR-Sherpa, equipado con un sistema antidron, completó la oferta.
El conjunto subraya la apuesta de la compañía por la integración tripulado-no tripulado, la defensa aérea por capas en el nivel táctico y la maniobra de alta movilidad en campos de batalla complejos. Según publica Interesting Engineering, la presentación se ha alineado con las prioridades de Vision 2030 de Arabia Saudí, que busca diversificar su industria de defensa y adoptar tecnología sostenible.
La ventaja del doble uso civil-militar
Los grandes grupos automovilísticos como Hyundai disfrutan de una ventaja competitiva estructural frente a fabricantes de defensa especializados. Su capacidad de producción dual permite que la inversión en investigación sobre pilas de hidrógeno, eficiencia energética e hibridación beneficie tanto a los vehículos comerciales como a los militares. Europa también explora esta convergencia con drones de combate autónomos que comparten sistemas de propulsión y control con plataformas civiles.
Este enfoque integrado acelera la adopción tecnológica y reduce los costes de desarrollo, un argumento de peso para clientes de defensa de Oriente Medio y el Indo-Pacífico que buscan modernizar sus fuerzas armadas sin disparar sus presupuestos.
El hidrógeno como arma estratégica
Hyundai Rotem enmarca las pilas de hidrógeno como una solución práctica para logística no tripulada, reconocimiento y apoyo en combate, especialmente en entornos austeros y de altas temperaturas como los desiertos de Oriente Medio. La empresa asegura que esta tecnología ha superado la fase de prototipo y se encuentra lista para despliegues operativos.
La presentación del Black Veil en Riad deja un mensaje claro: el campo de batalla del futuro será más silencioso, más frío al infrarrojo y mucho más difícil de detectar. Y una empresa conocida por fabricar coches pretende liderarlo.
