El bombardero B-2 Spirit entra en escena en Irán con una de las misiones más exigentes
Los bombarderos estadounidenses B-2 Spirit ya están Oriente Medio y han comenzado a participaras en misiones aéreas atacando búnkeres iraníes tras volar desde la base militar de Misouri, en Estados Unidos. Estos aviones, valorados en 2.000 millones de dólares, pueden transportar hasta 80 bombas JDAM de 227 kilogramos con precisión milimétrica y tienen la posibilidad de acceder a espacio aéreo iraní dado que los sistemas defensivos de los persas están dañados por los ataques lanzados por Israel desde el sábado.
Los bombarderos americanos, con capacidad de evadir sistemas de radar avanzados y armados con bombas de 900 kg, se usan para atacar instalaciones subterráneas bien fortificadas y envueltas en varias capas, lo que hace que cada estancia sea totalmente independiente, como se cree que sucede con las instalaciones de misiles reforzadas situadas en las montañas iraníes atacadas por los B-2 en su primera aparición en esta guerra.
The War Zone, medio especializado en asuntos militares de EEUU, asegura que inutilizar estas instalaciones iraníes es una misión compleja ya que algunos búnkeres tienen aberturas en el techo que permiten el lanzamiento de misiles balísticos sin necesidad de salir de ellas. Algunas -dice el medio- cuentan con sistemas automatizados de carga rápida para disparar los misiles rápidamente, lo que significa que pueden disparar proyectiles incluso si las entradas están selladas temporalmente.
El B-2 posee capacidades de armas convencionales únicas. Un ataque de este bombardero sobre un aeropuerto militar enemigo puede destruir toda la infraestructura de la base que no esté reforzada. Pero lo que realmente interesa a Estados Unidos son sus capacidades para destruir búnkeres. La arma más poderosa que puede transportar es el MOP (Massive Ordenance Penetrator), la bomba convencional antibúnker más pesada del arsenal de EEUU, que tiene un peso de 13.600 kg y guía de precisión, y que está diseñada para penetrar hasta 60 metros bajo tierra.
The War Zona sostiene que lo más probable es que los B-2 hayan utilizado armas rompebúnkeres comunes, como las GBU-31 de 900 kg equipadas con ojivas. El arsenal del B-2 también puede incluir las nuevas GBU-72 de clase 2.200 kg.
El B-2 resulta especialmente indicado para estas operaciones, según expertos militares, debido a su capacidad de sigilo, que le permite esquivar las señales de los radares. Además, las tripulaciones del B-2 se entrenan precisamente para este tipo de misión y probablemente estén familiarizadas con los objetivos.
