Por Núria Molines Galarza. Corría el año 1798. En la imprenta Sancha de Madrid se publicaba una traducción de «El príncipe de Abisinia», de Samuel Johnson. Hasta ahí, todo bien. Pero resulta que, después del texto de Johnson, la traductora, Inés Joyes y Blake, colocó una bomba de relojería: un texto que se convierte en uno de los primeros ensayos feministas publicados en España. Este añadido, que parte de una carta que les escribe a sus hijas, se titula: «Apología de las mujeres». En la carta, la traductora expresa lo insufrible que le resulta «el ridículo papel que generalmente hacemos las mujeres en el mundo, unas veces idolatradas como deidades y otras despreciadas aún de hombres que tienen fama de sabios. Somos queridas, aborrecidas, despreciadas y censuradas». [...]