Daniel Bashandeh: "Una negociación no es viable porque Trump busca la victoria total"
Daniel Bashandeh, analista político especializado en Oriente Medio e Irán, explica a LA RAZÓN las claves para entender la situación que atraviesa la República Islámica tras la ofensiva lanzada el pasado sábado por Estados Unidos e Irán. El experto analiza el alcance del episodio, las implicaciones para el régimen de Teherán y el nuevo escenario de tensión que se abre en la región.
¿Cree que el conflicto seguirá escalando, con una participación más activa de otros países de la región?
La República Islámica ha reaccionado respondiendo a posiciones de EE UU en la región con el objetivo de aumentar los costes políticos y económicos para una desescalada e intentar que los países presionen a EE UU. Pero también está creando el efecto contrario, ya que estos ataques están siendo condenados e Irán está más aislado. Trump busca que los demás países se alineen con él en el ataque frente a Irán. En el caso de la Unión Europea, vemos cómo la acción militar de EE UU e Israel no ha sido anticipada y hay divisiones. Por ello, países como Francia o Alemania empiezan a tomar posiciones independientemente. Esto ahonda en la división de la UE y en su acción política. La UE sigue sin una política común para adaptarse a la acción política de Trump que viene a ejercer poder y no legalidad.
¿Hasta qué punto puede seguir resistiendo el régimen iraní tal y como lo conocemos?
No se puede descartar ningún escenario concreto. De momento, la República Islámica tiene capacidad de respuesta, pero cuenta con recursos limitados y tiene una crisis económica, social y política. Plantea el conflicto como una guerra de resistencia. Todo dependerá de la contundencia de EE UU e Israel para alcanzar la desmilitarización. También está por ver hasta qué punto se solventa la crisis de liderazgo iraní y cuál sería su postura frente a Trump. Todos los liderazgos estarán en el punto de mira de Israel, que busca una crisis de liderazgo constante para continuar con ataques selectivos en Irán y no permitir una posible interlocución entre Irán y EE UU. Otra clave pasa por saber si habrá fisuras internas que apunten hacia un pragmatismo para intentar encauzar la situación y adaptarse a Trump. El contexto sigue siendo adverso para Irán más allá de la República Islámica, ya que sus instituciones están en el punto de mira.
A la luz de los últimos acontecimientos, ¿puede hablarse de éxito en la operación de EE UU e Israel en Irán?
Es probable que el conflicto acabe cuando Donald Trump considere. Todo dependerá de hasta qué punto quiere implicarse en eliminar la capacidad militar de Irán. Trump y Netanyahu han conseguido acabar con el liderazgo de Jamenei, pero todavía no han acabado con la capacidad militar de la República Islámica. Trump necesita una victoria rápida y contundente para vender a su nación y, sobre todo, al mundo. Por tanto, el relato, al igual que tras los ataques en las instalaciones nucleares, será la clave. Por su parte, Israel quiere la hegemonía de la región e intentará prolongar la participación de EE UU para que Irán no sea una potencia regional y poder continuar con sus planes en la región.
En relación con el programa balístico y la posible dimensión nuclear iraní, ¿hasta qué punto la amenaza era inminente según la evidencia disponible? ¿Se trata de un riesgo real o de un argumento estratégico para legitimar la intervención?
El principal problema para EE UU e Israel es que Irán continúa con capacidad tecnológica para desarrollar un arma nuclear. Para Israel y EE UU un Irán con capacidad nuclear sería un problema para los intereses de Israel en su apuesta por la hegemonía regional. Si el régimen sobrevive, quizás tenga más incentivos para desarrollar el arma nuclear para garantizar su supervivencia. Israel e Irán enmarcan esta guerra como una por la supervivencia.
Una vez cesen los ataques, ¿qué horizonte político y social le espera a la sociedad iraní?
La República Islámica está en un callejón sin salida. La muerte de Jamenei ha desbloqueado el sistema político. No hay un líder identificado, ya que todos estarán en el punto de mira de Israel. Hoy una negociación no es viable porque Trump busca la victoria total. Todo dependerá de la capacidad de resistencia del régimen y de los intereses de Trump. El pueblo iraní demanda fin a la República Islámica, pero los objetivos de EE UU e Israel son la hegemonía y el control de la región.
¿Cómo podrían reaccionar Rusia y China si la guerra se prolonga entre Washington, Israel y Teherán?
La realidad es que Irán no tiene aliados. Rusia y China podrían apoyar de manera indirecta, pero todo apunta a que priorizarán su relación con Trump. Son tres potencias mundiales que intentan redefinir el orden mundial y, con Trump, parece que ese objetivo es más alcanzable. Podrán seguir con sus respectivas acciones en Ucrania y Taiwán mientras Trump está ocupado en Oriente Medio. Por su parte, España apuesta estratégica ante la incertidumbre de la guerra y la acción política de Trump. Una posición de mediación, interlocución y canal diplomático durante la guerra y sobre todo, para cuando acabe. El desarrollo y desenlace de la guerra demandará diálogo e interlocución, ya que Irán es un pilar fundamental en la región. Dentro de la UE, España podría estar desarrollando esa acción política.
