El Metropolitano vivió uno de esos momentos inusuales en el fútbol que llaman al surrealismo. El Atlético convirtió tres goles en 16 minutos y el entrenador del Tottenham, Igor Tudor, sustituyó al portero, Antonin Kinsky, en el minuto 17. Tremendo. Nunca visto. El guardameta checo, que había regalado dos de los tres tantos y no era titular desde octubre, se fue desolado a los vestuarios y sustituido por el italiano Vicario. Kinsky no ha jugado desde la derrota del Tottenham en la Copa Carabao ante el Newcastle en octubre pasado. Solo había disputado dos encuentros esta temporada. Sin embargo, fue titular ante el Atlético en el Metropolitano después de que su equipo concediera múltiples goles en cada uno de sus últimos nueve partidos de la Premier League. La jugada no le salió bien al técnico del club londinense. Kinsky apareció como un flan en el estadio madrileño. Falló en el minuto 6 al sacar la pelota con el pie, se resbaló, el balón le cayó a Lookman, de ahí a Julián Álvarez y de éste a Marcos Llorente. Primer gol. El segundo tanto atlético también fue un error del Tottenham al resbalarse Van de ven y propiciar la jugada de Griezmann y el remate a portería. El tercero colmó el vaso de la paciencia del entrenador Tudor. La tocó Van de ven hacia atrás, Kinsky fue a recibir la pelota con el pie y volvió a trastabillar en el pase. El balón quedó a merced de Julián Álvarez, que hizo el tercero a puerta vacía. Un minuto después, llegó la sustitución. Minuto 17. El caso recuerda a Loris Karius, que protagonizó una trastada semejante en la final de la Champions 2018, aquel Real Madrid-Liverpool célebre por los dos regalos del portero alemán a Benzema y Bale. Eso sí, Karius no fue cambiado por Jurgen Klopp.