El estupor ante el "enchufe" de la expareja de Ábalos en la empresa pública Tragsatec: "No conseguí que hiciera nada nunca"
Una empleada de Tragsatec encargada de supervisar el trabajo de Jesica Rodríguez, expareja de José Luis Ábalos, en la empresa pública en la que supuestamente fue «enchufada» en marzo de 2021 aseguró que «no consiguió que ella hiciera nunca nada». Así consta en la auditoría interna de Tragsa, empresa matriz de Tragsatec, para indagar en las irregularidades que se produjeron tanto en su contratación como en el desempeño de su labor.
En ese dictamen constan, entre otras muchas, las declaraciones de la responsable técnica del proyecto –por el que se contrataba personal para Adif– que aseguró que se puso en contacto con Jesica vía WhatsApp «en numerosas ocasiones» para pedirle «que fichara y rellenara los partes de horarios», pero «no lo hizo». Ella misma admitió en el Tribunal Supremo que no desarrolló tarea alguna ni en Tragsatec ni antes en Ineco, donde también se le habría adjudicado el puesto de trabajo «a dedo».
En el caso concreto de esa contratación, la responsable apuntó además que «se les indicó qué personas tenían que estar» porque se habían quedado «descolgados de Ineco», donde Jesica Rodríguez estuvo empleada con anterioridad. Pero pasado el tiempo se dio cuenta que «de las siete personas contratadas que venían de Ineco, todas fichaban menos Jesica Rodríguez». A este respecto, contó que «dispone de mensajes que acreditan que ella intentó que hiciera algo». Sin ningún éxito.
"Tenía que entrar en el proyecto"
No obstante, según detalló sí pensaba que el currículum de la exnovia de Ábalos «cumplía con la vacante» dado que «no se trataba de un puesto excesivamente cualificado». Desde un principio, asumió que ella «tenía que entrar al proyecto porque venía de Ineco, pero nunca entendió que esta persona no fuera a fichar».
Respecto a su presencia en el puesto de trabajo, afirmó que «nunca coincidió» con la exnovia del entonces ministro. Cuando preguntó por ella, se le dijo que era «la sobrina de Koldo y que había que dejarla tranquila». Ella preguntó «quién era Koldo» y se le dijo que era «la mano derecha del ministro».
En el listado de personal que compartía con el gerente de Desarrollo Rural y en el que se hacía un seguimiento de las contrataciones del proyecto, explicó, «se incluía una observación» junto al nombre de Jesica Rodríguez en el que se indicaba «sobrina ministro».
A ella «no le gustaba esta situación», pero dejó claro que «en todo momento lo elevaba a su responsable», aunque no había «ninguna reacción» pese a que hubiese puesto en conocimiento de su superior que «no fichaba» y no hacía el parte horario, preguntándole «quién era» y si mantenía «una relación especial con alguien».
"Un caso especial"
Se dio cuenta, rememoró, de que Jesica era «un caso especial» cuando le preguntó al director del proyecto qué pasaba con ella y los motivos por los que no fichaba y este se limitó a contestarle que «la deje en paz», un hecho del que informó a sus superiores mediante un correo electrónico. Un mes después, «lo deja estar» porque le quedaban «dos telediarios».
Cuando cambió de destino, asegura que trasladó a su sustituto que existía «una situación especial con una persona que no ficha», señalando que «a ver si se acababan ya los seis meses y la perdían de vista».
La auditoría realizada por Tragsa para investigar posibles irregularidades en la contratación concluyó en octubre de 2024 que en sus sistemas de control no consta «registro alguno de fichajes realizados» por Jesica «durante el período de vigencia de su contrato» –entre marzo y septiembre de 2021– ni se ha presentado tampoco «causa alguna que justifique dicha ausencia de fichajes».
Auditoría
Con el objetivo de ahondar más en esas presumibles irregularidades, «dada la gravedad de los hechos» la compañía puso en marcha una ampliación de la investigación en enero del pasado año, un informe que identificó «deficiencias relevantes en los mecanismos de supervisión y control de la presencia de la trabajadora en su puesto, atribuibles en gran medida a la presión ejercida por el cliente» (Adif). Asimismo, puso de relieve «una comunicación insuficiente con los niveles superiores de la organización». «A pesar de que existía conocimiento sobre una posible irregularidad, esta no fue debidamente reportada».
Después de que Jesica Rodríguez admitiera el 27 de febrero de 2025 en el Tribunal Supremo, en su declaración como testigo, que no había acudido a trabajar ni en Ineco ni en Tragsatec, el objetivo se centró en «esclarecer el proceso de selección y el desempeño laboral» de la expareja de Ábalos.
Esa investigación ha sacado a la luz que Adif remitió un total de 102 currículums para cubrir puestos específicos en dos proyectos sucesivos, desarrollados entre 2017 y 2024. Una práctica «sostenida en el tiempo» que según la auditoría de Tragsa «sugiere un grado elevado de discrecionalidad en la propuesta de candidatos». Y en el caso de la vacante que finalmente cubrió Jesica Rodríguez se verificó «que todo el personal finalmente contratado había sido previamente propuesto por el cliente y que procedía de una empresa pública anterior, en la que ya desempeñaban funciones similares para el mismo cliente» (Ineco).
