La playa de Islantilla es uno de los grandes tesoros del litoral onubense y uno de los principales atractivos turísticos de la Costa de la Luz . Con 1.400 metros de arena blanca abierta al océano Atlántico, se ha consolidado como una de las mejores de Huelva gracias a su equilibrio entre naturaleza, servicios y ocio. Se trata de una playa 100% accesible para personas con movilidad reducida que cuenta con pasarelas adaptadas, accesos cómodos, zona de sombrillas y hamacas, baño asistido en los meses de julio, agosto y septiembre, módulos de salvamento y animación, entre otros elementos. Es por ello que el destino acumula varios sellos de excelencia como el Sello Q de Calidad Turística, la S de Sostenibilidad Turística, el Sello Biosphere, la Bandera Azul o la Bandera EcoPlayas que certifican y garantizan su eficiencia. Su suave pendiente, la vigilancia en temporada alta y una localización estratégica la convierten en una opción perfecta para ir con niños, pues se encuentra a tan solo 40 minutos de Huelva capital, poco más de 1 hora de Sevilla y muy cerca de la frontera con Portugal. Más allá de tomar el sol o bañarse, Islantilla ofrece opciones para quienes buscan algo más activo. Así, durante los meses de verano, aquí se puede disfrutar de distintas actividades náuticas como paddle surf, kayak y juegos recreativos en el agua, además de una amplia agenda cultural. Durante el verano, la playa acoge además una de las muestras cinematográficas más largas del mundo: el Festival Internacional de Cine bajo la Luna, que se desarrolla a lo largo de los de julio y agosto con proyecciones al aire libre. El enclave cuenta con varios espacios naturales que ejercen como pulmón verde , entre los que destaca el Parque 'El Camaleón' –con más de 90.000 m²- y el Parque de los Cabezos como puntos en los que discurren sus respectivos Senderos Azules, a los que se suma la Ruta del Camaleón y la Vía Ciclopeatonal de La Antilla al Terrón. Este trazado de senderos, junto con una vasta red de rutas de cicloturismo y un campo de golf con 27 hoyos –uno de los más valorados de Andalucía-, convierten Islantilla en una opción ideal para los amantes del deporte en la naturaleza. La playa está escoltada por un pequeño poblado de construcciones bajas. Formado en el siglo XIX, fue en el año 1957 cuando se construyeron las primeras casas para varias familias de pescadores portugueses que se asentaron aquí por ser una zona rica para la pesca. A día de hoy, la Barriada de Los Pescadores de La Antilla es una zona fuertemente ligada al mar frecuentado por turistas por sus bares y restaurantes donde comer el mejor pescado fresco en primera línea de playa. Es una parte de Islantilla que aún mantiene el encanto tradicional y unas costumbres arraigadas, rodeada de barcas y casitas de colores donde los pescadores guardan redes y enseres de pesca, y donde a diario puede verse como muchos continúan saliendo a faenar en las arenas de la misma playa. La gastronomía es otro aspecto a tener en cuenta. Los propios pescados que llegan a la orilla en las barcas son los grandes protagonistas gracias a su papel como aprovisionadores de pescado y marisco fresco cada día. Con influencias atlánticas y mediterráneas, la cocina de este rincón del sur español tiene en el mar su principal pilar, coronado por los afamados cítricos, fresones y frutos rojos cultivados en Lepe, y por la repostería isleña, con la coca como postre estrella. La cercanía de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche , con sus ibéricos, así como de la comarca del Condado de Huelva, con afamados caldos, completan una oferta donde la gamba blanca es siempre reina de la mesa. En ese marco, hay propuestas a tener en cuenta como las del Mar de Leva (C/Marina, 14), un restaurante en primera línea de playa que este 2026 se hacía con su primer Solete Repsol, reconociendo una cocina de autor que fusiona el producto fresco del litoral andaluz con toques modernos. Con un ticket medio que oscila entre los 25 y los 50 euros por persona, en su carta hay platos como los tacos costeños de tortillita de camarón, la ensaladilla de marisco o toda una sección dedicada al atún rojo y a los pescados a la plancha. A escasos metros del restaurante, paseando por delante de la Capilla de los Pescadores, se encuentra el Puerto Antilla Grand Hotel , un cuatro estrellas cuya arquitectura de estilo colonial andaluz no pasa desapercibida. Ubicado en primera línea de la playa de Islantilla, cuenta con 400 habitaciones , de las cuales más de un centenar son junior suites con estancias de 40 metros cuadrados, ideal para alojar a familias. Desde su apertura en 2004, su filosofía ha estado orientada al descanso y el ocio familiar, sin olvidarse de la diversión de los más pequeños. Sus instalaciones se reparten entre dos pistas de pádel, un gimnasio, una piscina climatizada y cuatro exteriores –una de ellas, infantil- y un spa de 1.000 metros cuadrados, el Prestige Club Sport Wellness & Spa , con un completo y terapéutico circuito de aguas al que se une un solárium –interior y exterior-, jacuzzi, baño turco y sauna finlandesa. Además, su propuesta gastronómica se articula entre varias propuestas, desde el restaurante buffet 'Los Porches', donde se ofrecen desayunos, almuerzos y cenas elaborados con ingredientes locales y opciones internacionales, hasta el restaurante grill 'El Mirador de Puerto Antilla' donde disfrutar de una experiencia más íntima y selecta, con carnes ibéricas a la brasa procedentes de la sierra de Huelva, así como pescados y mariscos frescos de la costa. Su precio por noche parte de los 133 euros para una habitación doble.