Feijóo deja abierto un canal con Junts, se reserva la censura y espera la imputación del PSOE
El Congreso, por mayoría absoluta, pidió este jueves formalmente al presidente del Gobierno dos cosas: que dimita de su cargo y que se someta a una cuestión de confianza. Se trata de una resolución inédita que se produjo gracias una iniciativa impulsada por el Partido Popular, que logró recabar los votos de Vox, UPN y Junts, el socio que permitió a Pedro Sánchez seguir en el poder después de perder las elecciones de 2023.
Un día después de la votación, el PP digiere la realidad política. Bien compleja. Un total de 178 diputados le ha enseñado a Sánchez la puerta de salida. El cuarto punto de la moción que logró sacar adelante el PP es bien claro: "El Congreso considera que la acumulación de investigaciones sobre casos de corrupción que tienen como protagonistas a responsables políticos nombrados y sostenidos de forma directa por el presidente Pedro Sánchez exige que su asunción de responsabilidades se produzca en forma de dimisión".
A su salida del Hemiciclo, Feijóo solemnizó con lo ocurrido. Dijo que Sánchez incurría en una "indisciplina" por "reírse" de una resolución "determinante y sin precedentes" que, a cualquier otro dirigente político, le habría llevado a hacer las maletas. "La misma Cámara que le otorgó en la investidura la confianza para presidir el Gobierno acaba de solicitar formalmente que dimita como presidente del Gobierno. Cualquier demócrata, cualquier primer ministro europeo, tiene que seguir el designio y la decisión de la Cámara".
No obstante, el mensaje más importante que lanzó el líder popular fue el siguiente: "Vamos a tomar muy buena nota de esta indisciplina del Poder Ejecutivo hacia el Poder Legislativo". Ante las preguntas de la prensa, que tomaron sus palabras en una dirección muy clara, matizó que no se refería a la susodicha moción de censura. Es más, respondió de nuevo: "Haré lo que sea bueno para España, no lo que sea bueno para Pedro Sánchez".
Esto significa que no dará un paso al frente para que la Cámara Baja, después de semejante varapalo simbólico, ratifique a Sánchez en su puesto con otro resultado diferente. Pero, repreguntado y repreguntado, Feijóo tampoco quiso pegar un portazo a la censura. Y sí que interpeló de forma directa a Junts: le invitó a seguir "la coherencia de esta votación".
Recientemente, Feijóo reconoció que existe una línea de diálogo en el Congreso con la portavoz independentista, Míriam Nogueras. De hecho, LA RAZÓN anticipó que Junts daba su visto bueno a la moción presentada por el PP que se votó este jueves. No obstante, una cosa es presionar al Gobierno de Sánchez y otra muy distinta es censurarlo para aupar a otro liderado por Feijóo.
La vía Starmer
La realidad es tozuda: nadie en el PP ve viable que Puigdemont haga presidente a Feijóo. Por muy instrumental que sea la censura. Por mucha promesa de elecciones inmediatas. La respuesta, se resignan en el PP, va a ser siempre la misma: no. De hecho, Nogueras exigió en la comparecencia de Sánchez por la corrupción una salida alternativa. A la británica. La vía Starmer. Que Sánchez, como el primer ministro británico saliente, dimita y el PSOE proponga a otro candidato para rematar la legislatura.
Aun así, el PP no quiere zanjar el debate de la censura. Y hay una razón de fondo: en el equipo de Feijóo piensan que la corrupción no ha hecho más que empezar. Que la condena de José Luis Ábalos a 24 años de prisión representa un hito de tantos otros. Que los escándalos no van a dar tregua de aquí al próximo año. Que el PSOE es muy posible que termine imputado. Y que, con semejante horizonte por delante, sería un tiro en el pie descartar cualquier escenario.
