Así ha sido el gol de Japón a Brasil que pone patas arriba el Mundial
Japón está sorprendiendo a Brasil en los dieciseisavos del Mundial. El equipo de Ancelotti, con muchos problemas para crear fútbol, ya ha recibido un gol del rival, mucho más dinámico. La selección asiática ha ido creciendo con el paso de los minutos hasta encontrar el premio en una recuperación de Sano, que castigó un error en la salida de balón brasileña con una conducción poderosa y un disparo imparable para adelantar a los suyos. El encuentro ha cambiado por completo tras un inicio de dominio sudamericano y ahora Brasil está obligada a reaccionar.
Brasil, de más a menos
La puesta en escena de la Canarinha invitaba a pensar en un partido de control. La presión alta dificultó la salida de Japón desde el primer minuto y Bruno Guimarães protagonizó la primera ocasión tras aprovechar una pérdida rival. Brasil monopolizó la posesión durante el primer tramo, con un 71% de balón y siete jugadores instalados de forma permanente en campo contrario, aunque ese dominio territorial apenas se tradujo en situaciones claras de gol.
El plan de Carlo Ancelotti pasaba por abrir el campo con los laterales y buscar la velocidad de Rayan y, sobre todo, de Vinicius, el gran referente ofensivo desde la ausencia de Raphinha. Japón, sin embargo, resistió con orden. Los de Hajime Moriyasu aceptaron jugar sin la pelota, protegieron bien las bandas y fueron ajustando las marcas hasta reducir los espacios entre líneas.
La mejor ocasión brasileña llegó poco después del cuarto de hora. Cunha obligó a intervenir a Suzuki con una buena parada y, en el rechace, Bruno Guimarães rozó el gol con un disparo de primeras que salió junto al segundo palo. Fue el momento en el que parecía que el tanto brasileño estaba cerca, pero el partido empezó a girar hacia el lado japonés.
Error y gol en contra
Brasil fue perdiendo fluidez en la circulación. Casemiro vio una tarjeta amarilla y el centro del campo dejó de imponer el ritmo que había marcado en el inicio. Magalhães sostuvo al equipo desde atrás con una actuación impecable en la salida de balón, pero la influencia del central no encontró continuidad en los metros finales.
Mientras tanto, Japón comenzó a soltarse. Ueda avisó con un remate de cabeza tras un saque de esquina que se marchó por encima del larguero y las transiciones empezaron a generar dudas en la defensa brasileña. Sano, que había sido amonestado por un duro pisotón sobre Vinicius y jugaba condicionado por esa tarjeta, pasó de rozar el riesgo de la expulsión a convertirse en el gran protagonista del encuentro.
La pausa de hidratación no alteró la tendencia. Brasil seguía teniendo más balón, pero ya no encontraba ventajas. Japón defendía con disciplina, cerraba los pasillos interiores y esperaba el error. Ese error terminó llegando en la salida de balón de la Canarinha. Sano se anticipó, robó con agresividad, condujo hacia la frontal y culminó la acción con un disparo extraordinario que superó al guardameta brasileño para firmar el 0-1.
El gol premia el crecimiento de una selección japonesa que ha sabido sobrevivir al dominio inicial de Brasil y transformar el partido en un escenario mucho más favorable para sus intereses. La Canarinha mantiene la obligación de asumir el protagonismo, pero ahora también carga con la presión del marcador ante un rival que se siente cada vez más cómodo y que está demostrando que puede competir de tú a tú por un puesto en los octavos del Mundial.
