Leonor, tres años de profundo cambio
“Soy otra persona”. Esta frase pronunciada recientemente por Leonor de Borbón, Princesa de Asturias, refleja muy bien el cambio en profundidad que ha vivido la Heredera de la Corona tras sus tres años de formación militar. Una temporada intensa, dura, con mucha disciplina y esfuerzo que ha cerrado con un broche de oro. Para la Princesa este diez de julio ha sido un día histórico: en la entrega de los Reales Despachos de Empleo a los nuevos oficiales del Ejército del Aire y del Espacio
Pone punto y final a su formación castrense. Un evento presidido por Sus Majestades los Reyes en compañía de la Infanta Sofía en el que Don Felipe ejerció su doble papel como Jefe de Estado y padre orgulloso. Por un lado, simboliza el mando supremo de las Fuerzas Amadas y por otro contempla satisfecho el gran reto que su hija tenía por delante y ha concluido con nota estelar. La Gran Cruz del Ejército del Aire entregada a Leonor así lo demuestra.
La ceremonia de entrega de despachos en la Academia de San Javier, donde Leonor de Borbón ha cursado su último curso de adiestramiento militar, tiene un significado distinto a las anteriores en la Academia de Zaragoza y la Escuela Naval de Marín. No es solo un nuevo acto castrense sino el cierre de un plan, un ciclo institucional concebido con mucho esmero para consolidar la formación de Leonor como futura Reina y Jefa Suprema de los Tres Ejércitos, siguiendo la estela de su padre.
Los dos grandes protagonistas del acto solemne en San Javier son el Rey y su Heredera, en un escenario donde se mezclan dos roles inseparables: el institucional como Rey y Princesa de Asturias, y el humano como padre e hija. En ambos Don Felipe hace entrega de un reconocimiento militar a Leonor como padre orgulloso. No era fácil, ni mucho menos, por su condición de mujer y adolescente el papel que Leonor tenía por delante. Por ello, en estos tres años su evolución ha sido discreta, disciplinada, con los valores de compañerismo, honor y servicio que son el pilar esencial de las Fuerzas Armadas.
En este sentido, la Princesa de Asturias cierra su formación militar con una preparación profesional de primera y una madurez incuestionable. Han sido tres años muy intensos, una etapa castrense en la que ha conocido mundo, vivido momentos emocionantes y escenas dignas de enorme acción.
El 17 de agosto de 2023 llegó a la Academia Militar de Zaragoza y, a partir de ese momento, se convertía en una más del primer Batallón de Cadetes. De allí surgieron sus imágenes de maniobras entre el barro, camuflaje y entrenamiento en plena nieve del Pirineo aragonés.
Un año más tarde ingresa en la Escuela Naval de Marín, segunda etapa que la llevaría a pasar cinco meses en el mar a bordo del buque-escuela Juan Sebastián Elcano tal como hizo su padre en su etapa como Príncipe de Asturias. Allí la vimos subir a las velas sin asomo de vértigo, trabajar en las alturas, limpiar el barco, surcar el océano y atracar en distintos países del continente americano. Y finalmente en el Ejército del Aire aprendió a pilotar, realizó vuelos en solitario y se convirtió en una adiestrada paracaidista.
La escena de ese salto al vacío revela una personalidad valiente. Sin duda la Princesa cierra una etapa inolvidable, que como ella misma reconoce le ha hecho ser otra persona. El juramento de la Constitución ante las Cortes Generales al alcanzar su mayoría de edad, y su incorporación a las Fuerzas Armadas marcan un antes y un después en su vida.
El 31 de octubre de 2023, día de su dieciocho cumpleaños, la Princesa juró la Carta Magna en el Congreso de los Diputados. A primera hora de la mañana salió del Palacio de La Zarzuela junto a sus padres y su hermana Sofía en una caravana que duró casi dos horas hasta la Carrera de San Jerónimo. Por expreso deseo del Rey la marcha se hizo a cámara lenta con objeto de que el pueblo de Madrid pudiera ver y recibir el saludo de La Heredera. Vestida con un sobrio traje pantalón blanco, sin más adorno que el Toisón de Oro en su solapa, emocionada pero muy serena, Leonor pronunció sus palabras acogidas con una ovación de cuatro minutos. Tras ello, Felipe VI condecoró a su hija con el Collar de la Orden de Carlos III en el Palacio Real, donde se celebró un almuerzo con las máximas Instituciones del Estado.
“Les pido que confíen en mí”, dijo la Princesa en un discurso muy consciente de su nuevo papel al quedar declarada oficialmente Heredera de la Corona. Previamente a la jura, el Consejo de Ministros aprobó un Real Decreto que regulaba la formación militar de la Princesa, dado que el Monarca español es también el Jefe Supremo de Las Fuerzas Armadas. Al igual que su abuelo y su padre, se incorporaba a las Academias de los Tres Ejércitos, decisión que cumple con la tradición existente en todas las Monarquías Parlamentarias de conjugar una amplia formación militar y universitaria para los Príncipes Herederos. La respuesta que un día le espetó la Reina Letizia a un periodista sobre que Leonor “Será no lo que quiera ser, sino lo que deba ser”, refleja sus principios desde la cuna. Introvertida y seria, divertida cuando sale con sus compañeros, con capacidad de autocontrol y un punto de timidez que rompe a la hora de hablar en público con una perfecta oratoria, hoy vive ya un antes y un después.
