Carapaz aprovecha la desgracia de Kuss y triunfa en Alpe D'Huez
La última gran etapa del Tour, ésta sí, cumplió todas las expectativas de una gran traca final para la carrera. No porque se moviera algo en la clasificación general, que no fue el caso. Pero sí se vio a cada corredor dar hasta el último gramo de fuerza en busca de su objetivo. Fuera el que fuera.
Acabó ganando Carapaz, que fue en agonía durante más de una hora. Entró otra vez en la fuga y refrendó, todavía más, su condición de gran fondista y gran escalador. En la etapa de los grandes puertos y la altitud. Pasó en cabeza todas las cimas para sumar puntos de cara a ese maillot de lunares que se lleva para Ecuador con todo merecimiento. Fruto del desgaste, acabó sufriendo lo indecible cuando le atacaron tanto Sepp Kuss como Jai Hindley. Pero estuvo ahí, sin desfallecer.
Y es que 'Richie' es un rival al que nadie desearía tener cerca en la pelea por una victoria. Cuando Kuss se marchó ya solo en La Sarenne, llegó a abrirle un hueco de más de 20 segundos al ecuatoriano. Pero el que iba por encima de sus posibilidades y su límite era Kuss, no él. El norteamericano del Visma se cayó en el descenso hacia esa subida de Alpe D'Huez versión mini. Y no una, sino dos veces. Carapaz olió sangre, lo adelantó y ya se fue hasta la meta.
Isaac Del Toro logró afianzar su tercer puesto en la general, y la etapa de mañana en París no será un peligro para él. En la subida a La Sarenna, Decahtlon intentó poner ritmo para que Seixas lanzase un ataque definitivo que le permitiese recortar los 24 segundos que le llevaba el mexicano... pero Paul no tenía piernas. Son 19 años. Habrá tiempo para todo. De momento, este año se tendrá que conformar con la cuarta plaza en París.
De hecho, la joven promesa del UAE tuvo un gregario de máximo lujo en la figura de Tadej Pogacar. El líder remó durante más de 40 kilómetros para los intereses de su compañero de equipo. Y cuando, ya en los tres kilómetros finales de Alpe D'Huez lanzó Evenepoel su gran ataque, el esloveno y maillot amarillo del Tour se mantuvo al lado de su compañero de equipo.
También fue, en cierto modo, un día de redención para Juan Ayuso. El joven español está aprendiendo a sufrir y resistir en una carrera durísima como esta. Ya fuera de cualquier opción en la general, buscó de nuevo la escapada. Y de una treintena de ciclistas que se metieron en el corte bueno, él aguantó hasta el último puerto con los tres más fuertes -Hindley, Kuss y el propio Carapaz-, todos ellos ganadores de grandes vueltas. Si estuvo tanto tiempo con ellos, es que hay madera.
El Tour terminará mañana en París, una etapa que no será el típico paseo con sprint final. Habrá tres subidas a la adoquinada Côte de Montmartre, donde ya el año pasado Pogacar intentó poner su nombre entre la lista de ganadores de etapa en los Campos Elíseos. Lo que sí tiene ya en el bolsillo es el quinto Tour.
