Paloma (27), una mujer de carácter y de las que llaman «al pan, pan y al vino, vino», acudió a 'First Dates' con el deseo de encontrar el amor. La madrileña, que participó como actriz en 'Campeones 2', buscaba un chico romántico, cariñoso y detallista. Sin saberlo, estaba describiendo a su propia cita. Rubén (31), por su parte, también halló en Paloma a la mujer amable, simpática y divertida que llevaba tiempo buscando. Antes incluso de verse las caras, el soltero ya había conquistado un pequeño terreno. Como detalle de bienvenida, le dejó una piruleta, un gesto que le encantó a su cita, que empezó a pensar que su pretendiente era un chico tan dulce como detallista. Durante su presentación, Rubén quiso lanzar un mensaje, defendiendo que «cuando uno tiene discapacidad, es importante la autonomía». De hecho, aunque actualmente se encuentra desempleado, ha trabajado en el sector de la limpieza y sigue buscando nuevas oportunidades laborales. Ya sentados a la mesa, Paloma y Rubén rompieron el hielo con las preguntas habituales sobre su edad, su lugar de residencia y sus aficiones. La primera impresión, sin embargo, no fue la misma para ambos. Mientras él reconocía que le había parecido una mujer «muy guapa», Paloma fue bastante más comedida con su valoración y definió a su cita como un chico «normal». La madrileña irradió ilusión al hablar de su faceta como actriz. Mencionó que, además de salir en 'Campeones', forma parte del reparto de la obra teatral 'Sino'. Rubén enseguida expresó su deseo de verla sobre el escenario. Ella, en cambio, aunque valoró que su cita fuese un hombre trabajador, reconoció que habría preferido que compartieran profesión. La conversación derivó después hacia sus vivencias como personas con discapacidad intelectual. Rubén explicó que la suya es de nacimiento. Paloma le contó que tiene síndrome X frágil, un trastorno genético considerado la causa hereditaria más frecuente de discapacidad intelectual. «Pero a mí no se me nota», aclaró la soltera. A medida que avanzaba la cita, fue Paloma quien llevó el peso de la conversación. En su tiempo libre, relató, le apasiona salir con sus amigos, la lectura, las series y el universo 'Harry Potter'. Lejos de incomodarle que hablase tanto, a Rubén le gustó que fuese «tan charlatana». Estaba visiblemente encantado de escucharla. Paloma quiso averiguar si eran compatibles y por eso le devolvió la pregunta sobre las aficiones. Al saber que Rubén es más de pasear y escuchar música y en general de planes más tranquilos, la actriz empezó a deducir que no estaban hechos el uno para el otro. «Me ha parecido una persona un poco aburrida», apuntaba en privado, para a continuación añadir que «tiene conversación, pero no mucha». Antes de decidir si querían seguir conociéndose, la pareja se desplazaba al reservado, donde Rubén se estrenaba en el mundo del baile. Paloma, un tanto asombrada de que nunca antes se hubiera echado un baile de fiesta, terminó de confirmar lo que ya sabía. «Me gusta otro tipo de chico». Sin embargo, su cita confiaba en que podrían encajar y así se lo hizo saber a ella al final de la velada. No obstante, ella solo pudo ofrecerle su amistad y una entrada para ir a verla al teatro cuando quisiera.