Diez años del día más grande de Carolina Marín: "Estaba en una nube, el sueño se hizo realidad"
Uno de los oros olímpicos más singulares en la historia del deporte español cumple hoy diez años. En Río, el 19 de agosto de 2016, Carolina Marín se convirtió en la primera jugadora no nacida en Asia que se hacía con un oro olímpico en bádminton. Antes, la onubense ya había roto todos los moldes al convertirse también en la primera no asiática que ganó dos Mundiales consecutivos (2014 y 2015). No existía un precedente cercano en el deporte europeo. «Estoy en una nube, el sueño se ha hecho realidad», confesó aquel día con 23 años.
La figura de Marín ya llegaba a Brasil como una transgresora del bádminton, avalada por ese doble campeonato mundial y su doble título europeo (2014 y 2016).
La final, que se prolongó durante 83 minutos, fue agotadora. La india Pusarla V Sindhu fue la única rival capaz de ganar un set a Carolina. Se llevó el primero por 19-21, pero cedió los dos siguientes por 21-12 y 21-15. Después del último punto la andaluza se arrodilló, se tiró sobre la pista y durante unos segundos se quedó allí, tendida boca abajo, dando puñetazos con la mano izquierda. Fernando Rivas y Anders Thomsen, sus técnicos, se acercaron a ella, la abrazaron y levantaron a la nueva campeona olímpica.
«Me he acordado de los dos meses infernales que he tenido que pasar para conseguir el sueño que tenía desde los 14 años, cuando fui al CAR. Fernando (Rivas, su entrenador), cuando perdí el primer set, me recordó ese sueño y por qué estábamos en una final olímpica. Lo más importante era creer que podía ganar», valoró tras hacerse con el metal.
Ese sufrimiento y las malditas lesiones marcarían su carrera. Tras tocar el cielo en Río, Carolina completó un palmarés glorioso con otro oro (2018) y una plata (2023) mundiales y cinco Campeonatos de Europa más (2017, 2018, 2021, 2022 y 2024). La mala suerte se cebó con ella, en forma de tres lesiones grave de rodilla que le impidieron volver a jugar con regularidad.
Carolina se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha en 2019, sufrió la misma rotura y los dos meniscos en la rodilla izquierda en 2021, y recayó con otra grave rotura en la rodilla derecha durante los Juegos Olímpicos de París, que motivó su retirada definitiva.
Fue este año, el 26 de marzo, con 32 años, cuando decidió poner punto y final a su trayectoria deportiva. Ni siquiera el corazón pudo a la cabeza, y la atleta decidió no «poner en riesgo» su cuerpo, pese a que el Europeo se disputaba sólo unas semanas después en Huelva, su ciudad natal.
«Mi camino en el bádminton profesional ha terminado y, por tanto, no participaré en el Europeo de Huelva. Quería que nos viéramos por última vez en una pista, pero no quiero poner en riesgo mi cuerpo por ello. Lo dije muchas veces. Soy consciente con mi decisión. Quería que mi final como jugadora hubiese sido de otra forma, pero en la vida, las cosas no siempre pasan como queremos y tenemos que asumirlo», afirmó la volantista en un vídeo.
No fue en la pista y quizá fue un prematuro adiós, pero Carolina Marín es la última gran pionera del deporte español.
