Muere Mathilde Favier a los 57 años, la mujer que conectó a Dior con las estrellas de Hollywood
El mundo de la moda francesa despide a una de esas figuras cuyo nombre quizá no era tan conocido fuera de la industria como los diseñadores con los que trabajaba, pero cuya influencia se extendía mucho más allá de la primera fila de un desfile. Mathilde Favier, directora de relaciones públicas de Christian Dior Couture, ha fallecido a los 57 años en un accidente de tráfico en Francia. Junto a ella murió su pareja, el productor cinematográfico Nicolas Altmayer, de 61 años.
El accidente se produjo el lunes 17 de agosto en Deux-Sèvres, en el oeste de Francia. Según las informaciones publicadas tras el suceso, el vehículo en el que viajaban colisionó con un camión y las autoridades han abierto una investigación para esclarecer las circunstancias exactas del siniestro.
Su muerte ha provocado numerosas reacciones dentro de la industria. Delphine Arnault, presidenta y consejera delegada de Dior, ha recordado su pasión por la vida, su optimismo y su talento, mientras que Bernard Arnault ha destacado los años durante los que puso su energía y dedicación al servicio de la maison. Jonathan Anderson, actual director artístico de Dior, la definió como una mujer que representaba, en muchos sentidos, el propio espíritu de la alta costura.
De trabajar junto a Karl Lagerfeld a convertirse en una pieza clave de Dior
La trayectoria de Mathilde Favier permite entender por qué su nombre tenía tanto peso dentro de la moda. Nacida en París y perteneciente a una familia estrechamente relacionada con el mundo creativo -su hermana, Victoire de Castellane, es directora artística de la alta joyería de Dior-, sus primeros pasos profesionales estuvieron ligados al entorno de Karl Lagerfeld. Posteriormente pasó por Glamour y por el departamento de relaciones públicas de Prada antes de incorporarse a Dior en 2011.
Desde allí se convirtió en uno de los grandes nexos entre la casa francesa y el universo de las celebridades. Su trabajo incluía las relaciones con embajadoras y estrellas internacionales, una posición que la situó durante años detrás de algunas de las apariciones más importantes de Dior en alfombras rojas, desfiles y eventos alrededor del mundo.
Su carrera atravesó, además, distintas etapas creativas de la maison. Favier permaneció en Dior durante los cambios que transformaron profundamente la firma hasta la llegada de Jonathan Anderson, manteniendo una posición que dependía tanto de una agenda excepcional como de algo bastante más difícil de conseguir en ese universo: relaciones personales construidas durante décadas.
Una parisina que convirtió el arte de vivir en un libro
Pero reducir a Mathilde Favier a su trabajo como relaciones públicas sería quedarse con una parte de su historia. París, el buen gusto, la gastronomía, el arte, las flores y la vida social formaban parte de un universo personal que terminó trasladando al papel.
En 2024 publicó junto Mathilde à Paris, editado en inglés como Living Beautifully in Paris, un recorrido íntimo por su ciudad a través de sus lugares y personas favoritas. Restaurantes, museos, jardines, moda y encuentros componían su particular manera de explicar una capital que definía como refinada, culta y encantadora.
Esa dimensión explica también por qué Favier trascendió el perfil tradicional de una ejecutiva de moda. Era relaciones públicas por profesión, pero también anfitriona, prescriptora y una de las grandes representantes contemporáneas de cierto art de vivre parisino.
Su hijo, Carlo Agostinelli, la ha despedido públicamente recordando precisamente esa manera entusiasta de enfrentarse a la vida. Dior, por su parte, pierde a una profesional que durante más de una década trabajó entre bastidores construyendo una parte menos visible, pero fundamental, de la imagen de una de las casas de moda más importantes del mundo.
