Marta García, subcampeona de Europa: "Desayuno avena, leche y tostadas, en la comida: arroz, pollo, ensalada y legumbres y arroz y pollo para cenar"
Marta García tardó apenas dos años en pasar de estudiar los libros de Medicina a acumular tres récords nacionales en pista. La palentina cruzó la meta del Alexander Stadium de Birmingham con la plata en los 5.000 metros del Campeonato de Europa, detrás únicamente de la italiana Nadia Battocletti, que revalidó el título europeo con un tiempo de 15:37.84. García paró el crono en 15:39.98, una marca que mejora el bronce obtenido en Roma en junio de 2024 y que llega después de haber superado una lesión lumbar que en abril la obligó a detener por completo el entrenamiento. Su dieta es fundamental.
La remontada desde la lesión
La lumbar se manifestó en plena preparación y dejó a García sin poder correr durante semanas, con el Europeo de Birmingham acercándose en el calendario. El trabajo de recuperación junto al equipo médico fue el camino para volver a competir. Lo hizo primero en Málaga, donde revalidó el título nacional antes de viajar a Birmingham con opciones reales de medalla. Ña atleta reconoció que cuando Battocletti aceleró ya no pudo seguirle el ritmo y que tuvo que conformarse con "guardar la plata".
La vida en las alturas de St. Moritz
Detrás del rendimiento hay una decisión tomada a finales de 2022, cuando García terminó Medicina y descartó preparar el MIR para dedicarse por entero al atletismo. Desde entonces, su vida transcurre sobre todo en St. Moritz, donde el OAC Europe tiene su base y donde la altitud le permite trabajar la capacidad aeróbica. Fue precisamente ese potencial aeróbico lo que su entrenador vio desde el principio. Dreissigacker la describió entonces como "no era una top mundial", pero reconoció que su potencial aeróbico era "tremendo" y que ya lo intuían desde el principio. García, por su parte, describe a ese entrenador sin ambages: "un gurú, un científico de esto", que trabaja con datos de forma metódica y al que atribuye buena parte de su progresión.
En una entrevista a El País, García detalló cómo es una jornada habitual en los Alpes suizos: "Aquí a las ocho de la mañana te despiertas, desayunas, y si es un día fácil, a las nueve y media quedamos todos, salimos de casa, rodamos alrededor del lago, volvemos de rodar y vamos al gimnasio". La rutina no incluye grandes comodidades. Entre sus tareas del día figura ir al supermercado, y las comidas responden a un horario austero: "Aquí se come muy pronto, a las 12.00 horas, y cada uno cocina lo suyo", explicó la atleta.
Avena, arroz y noventa minutos de siesta
La alimentación está tan medida como el entrenamiento. El desayuno de García combina avena, leche y tostadas, una fórmula que repite también en la merienda. Para la comida principal, la pauta es clara: "Yo tengo una dieta y me gusta seguirla: arroz, pollo, ensalada y legumbres". La cena sigue la misma línea de sencillez: "arroz y pollo". Entre la sesión de mañana y la de tarde, la atleta reserva entre 60 y 90 minutos para la siesta, un hábito integrado en la recuperación diaria. Las concentraciones en altitud también se han extendido a Dullstroom, en Sudáfrica, con stages de hasta seis semanas en los que el sueño y la alimentación marcan el ritmo.
