Cómo recuperar a Julián Álvarez
Se acabó el mercado de fichajes y Julián Álvarez se queda en el Atlético. El debate ha terminado, al menos de momento. El escenario es el siguiente: el jugador sigue en un club que quería cambiar por el Barcelona; y el club no se puede permitir perder las cualidades de uno de sus mejores futbolistas. Tampoco al delantero, en plenitud a los 26 años, le conviene no jugar por motivos que no sean de rendimiento puro y duro. Las dos partes pierden. Por delante, tiempo para dar la vuelta a la situación, en la que tienen que colaborar todos los actores. «He leído que tiene un cuadro de depresión. Yo diría que es un cuadro de depresión reactiva, que es fruto de la incapacidad de poder hacer lo que uno desea. Eso causa tristeza y cursa incluso con ansiedad y malestar. Como psicólogo estoy cercano a su dolor y a sus emociones, que no le permiten cumplir lo que él ha deseado, pero esto hay que ponerlo en un contexto en el que hay un contrato que él asumió y ese contrato tiene unos términos y hay que cumplirlos», afirma José Carlos Jaenes, psicólogo del deporte.
"El Atlético tiene que empezar a animar al público a que piense que es un jugador valioso y que hay que volver a integrarlo"
JOSÉ CARLOS JAENES (PSICÓLOGO DEL DEPORTE)
«Si yo fuera el psicólogo del club, montaría toda una estrategia para hacer que este jugador, que es un gran futbolista, vuelva a ser útil», opina Jaenes. El primer trabajo es con el entrenador. «Simeone tiene que trabajar con él a nivel personal y en el entrenamiento para que vuelva a tener identidad del Atlético de Madrid, que en estos momentos está difuminada o probablemente perdida», arranca el psicólogo sevillano. «Después están los compañeros. Cualquiera de ellos podría estar en las mismas circunstancias. Entonces, es muy importante que haya un ambiente de equipo que vaya garantizando que en los entrenamientos él se pueda sentir muy cómodo y que pueda empezar a sentir que, dado que va a tener que estar ahí, le faciliten la integración de nuevo en el club. Estoy seguro de que eso lo van a hacer de verdad, de corazón», prosigue. «Y el gran trabajo, evidentemente, es del club. El club tiene que defender a este jugador, no se puede convertir en una entidad que echa leña al fuego. A través de prensa, de radio, de los medios del propio Atlético, empezar a animar al público a que piense que es un jugador valioso y que hay que volver a integrarlo. Que los pitos ya se los han dedicado, ya sabe él que hay una gran parte de la afición a la que no le gusta este tipo de cosas, pero no se puede quedar ahí anclado, porque si no se enquista», completa.
"Uno de los primeros aspectos que tendría que gestionar es la aceptación de lo sucedido"
José G. DONATE (PSICÓLOGO DEL INSTITUTO CENTTA)
Después está la labor que debe hacer el propio Julián Álvarez. «Yo creo que con un psicólogo del deporte que tenga experiencia clínica él pueda ir reestructurando esta situación. Es una decisión que tomó y que ahora mismo no puede ser, pero sumido en una depresión reactiva y no volviendo a su actividad lo va a pasar muy mal», asegura Jaenes. «Uno de los primeros aspectos que tendría que gestionar es la aceptación de lo sucedido. Cuando una persona no acepta la realidad que tiene delante y sigue pensando en lo que le hubiera gustado que ocurriera, puede aparecer una frustración que termine afectando tanto a su actitud en los entrenamientos como a su rendimiento en competición. Tiene que asumir que no ha pasado lo que él quería y a partir de ahí, sería importante encontrar nuevos motivos para implicarse dentro del club: hacer una buena temporada, marcar goles, ser diferencial o, incluso, recuperar el cariño de la afición», interviene José G. Donate, psicólogo especialista en Psicología Deportiva del Instituto Centta (www.centta.es).
Tenerlo sufriendo no tiene sentido
«Julián tiene que hacer el esfuerzo de entender que tiene una cláusula y que está atado a estas circunstancias. Hay que facilitarle que vaya aceptando la realidad que está viviendo, que se vaya integrando con una actitud más positiva y más resiliente, para que pueda ser feliz. Yo no puedo entender que una persona esté en un club por cuatro años más sufriendo. No tiene sentido», continúa José Carlos Jaenes.
«Otro aspecto importante sería la presión», introduce una nueva idea Donate. «Saber que parte de la afición está pendiente de él y que probablemente sus errores se miren con lupa puede hacer que juegue con más tensión o demasiado pendiente de la reacción de la grada. Cuando un deportista está más preocupado por no equivocarse o por lo que van a pensar los demás que por lo que está ocurriendo en el partido, su rendimiento puede verse afectado. Pero esta situación también podría tener una parte positiva. Muchas veces los deportistas sienten muchísima presión cuando todo el mundo espera que hagan una temporada extraordinaria o se los compara con otros. El escenario es diferente y puede tener la oportunidad de centrarse menos en cumplir las expectativas de los demás y más en aquello que depende de él», prosigue Donate.
Reconstruir su relación con la afición
«Es un trabajo holístico, multidisciplinar y hay que hacerlo porque no se debe ni se puede tener a un jugador que esté con esta indefensión. Lo que va a pasar se llama indefensión aprendida, que haga lo que haga, la gente le critica. Pero claro, si la gente me critica, pero mi club me está arropando, me está dando posibilidades, me está ayudando, tengo el apoyo de mi entrenador y el apoyo de mis compañeros, pues yo puedo empezar a superarlo. Y lo que él no debe hacer en ningún caso es que el día que juegue y meta un golazo o haga una maravilla, se vuelva contra el público. No vale la pena», concluye Jaenes. «Si consigue aceptar que la situación no ha sido la que quería, encontrar nuevos motivos para competir y centrarse en su propio rendimiento, puede tener margen para hacer una buena temporada y, con el tiempo, incluso, llegar a poder reconstruir su relación con la afición», finaliza Donate.
