Un ‘lero, lero’ al pueblo ¿soberano?
Partido Pueblo Soberano. Nombre rimbombante. Hace creer que el pueblo manda y, hace dos años, en setiembre del 2024, el entonces presidente Rodrigo Chaves decía a quienes lo escuchaban en Puntarenas: “Ustedes son los únicos que merecen llevar una corona, ustedes son los reyes y reinas de Costa Rica”. Estallaron los aplausos.
El tiempo pasa y la noche del 14 de setiembre, en Cartago, un ciudadano, “el pueblo”, le pidió al ahora ministro una explicación y lo que recibió fue la conocida burla: “Lero, lero, ese chiquillo llora por su calzón de cuero”.
Lo único que “el pueblo” quería saber era por qué, para entrar a los actos patrios en la Plaza Mayor, en vísperas de la Independencia, los policías le exigían cédula y una requisa. Chaves dijo no saber. “Porque ustedes lo ordenan”, replicó el antes soberano. El ministro le recomendó comprarse crema de rosas; “el pueblo” le dijo que se verían cuando no tuviera inmunidad y esa frase encolerizó al antes “súbdito”.
La frase sobre la inmunidad fue mordaz. Se puede reprochar, pero sin perder de vista que todo empezó con una pregunta sobre un control de ingreso. Si había razones de seguridad, correspondía explicarlas y, si el ministro no las conocía, comprometerse a averiguarlas. Eligió burlarse.
Es un tema que importa porque hoy se pregunta por una requisa; mañana, por un arresto; otro día por un escándalo de corrupción, una cita médica a años plazo, un corte de agua, un hueco que nadie repara...
Lo que vino después fue un segundo “lero, lero”. La presidenta Laura Fernández intentó un regaño público, pero lo disculpó al decir que “no fue tan grave” y sostuvo que el ciudadano lo había irrespetado. ¿Irrespetado? Que vea el video, no que se lo cuenten.
Y hubo un tercer “lero, lero” cuando le solicitó a su subalterno no repetir esa escena. “Voy a evitar volverlo a hacer. No se lo prometo”. Eso no es rectificación; es un desafío a la autoridad presidencial.
La presidenta tiene que fijar un límite para su gabinete: a un ciudadano que pide explicaciones se le responde con razones, no con burla. Y cuando un ministro pone en duda acatar ese límite, corresponde darle un “ubicatex”. Dejarlo ahí hace parecer que la última palabra la tiene su subalterno y que el “pueblo” solo es “soberano” durante las campañas electorales.
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Armando Mayorga es periodista.
