Científicos crean un tejido de lana de oveja para obtener agua potable sin electricidad: funcionó 10 horas sin acumular sal
Un equipo de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, desarrolló una alternativa para desalinizar agua de mar en comunidades aisladas mediante luz solar y lana de oveja. Este método busca reemplazar el complejo proceso tradicional de separar la sal y recoger el líquido dulce por medio de grandes instalaciones.
La investigación, publicada en Advanced Science, presenta un tejido capaz de impulsar la evaporación del agua salada sin consumir electricidad durante esa etapa. Aunque el desempeño del material en laboratorio resulta prometedor a pequeña escala, los expertos señalan que "todavía se debe mejorar la forma de recolectar el agua obtenida".
¿Cómo funciona el tejido de lana que produce agua potable con energía solar?
Un equipo de científicos transformó lana de oveja en un sistema para desalinizar agua sin consumir electricidad. Para lograrlo, cubrieron las fibras con polidopamina, un compuesto capaz de atrapar la radiación solar y convertirla en energía térmica. La estructura del material aprovecha la acción capilar, lo que impulsa el líquido hacia la superficie expuesta a la luz.
El desarrollo incluye una variante ultranegra mediante un tratamiento con plasma. Ese procedimiento genera microestructuras sobre la superficie textil que incrementan la absorción lumínica y optimizan el flujo de la humedad. La apariencia visual de esta tela toma como modelo el plumaje oscuro del ave del paraíso.
Durante los ensayos, las telas operaron en distintas posiciones con un simulador solar, destacando una disposición vertical con iluminación bilateral. "La idea es utilizar materiales naturales (...) para que zonas que no necesariamente cuentan con mucha infraestructura puedan generar agua limpia a partir de agua salada", explicó la investigadora Larissa Shepherd, según declaraciones difundidas por Cornell.
¿Cuáles fueron los resultados de la lana ultranegra en la desalinización de agua dulce?
La radiación solar incrementa la temperatura en la superficie del tejido y transforma el recurso hídrico en vapor. Ese proceso separa la sal, la cual permanece sobre el textil o en la fase líquida residual. Posteriormente, el vapor requiere un enfriamiento para condensar y recuperar el agua dulce mediante una etapa complementaria de recolección.
Durante las pruebas experimentales en configuración vertical con iluminación bilateral, la lana ultranegra alcanzó una tasa de evaporación de 2,43 kg/m² por hora, frente a 2,21 kg/m² por hora del material teñido solo con polidopamina. Según la publicación científica, esas cifras miden cuánto líquido se evaporó en la prueba; no equivalen directamente a la cantidad de agua potable que entregaría un equipo listo para usar.
El dispositivo experimental sostuvo una evaporación constante durante diez horas continuas sin acumulación salina. Por su parte, la Universidad de Cornell informó que "el agua recogida presentó una concentración de sal inferior al valor de referencia para agua de consumo". La entidad académica contempla ensayar este método con agua de lluvia o residuales antes de su aplicación industrial.
