Arrojaron neumáticos rellenos de cemento al mar en 1978 y crearon un arrecife artificial: ahora alberga peces, langostas y otros animales marinos
En 1978, frente a las costas de Yarmouth, en Massachusetts, Estados Unidos, se puso en marcha un experimento para favorecer la vida marina. El proyecto consistió en hundir neumáticos rellenos de hormigón en una zona de Nantucket Sound cuyo fondo arenoso ofrecía pocos refugios naturales para los animales.
La iniciativa buscaba crear un arrecife artificial capaz de atraer distintas especies y proporcionarles espacios para alimentarse y protegerse. Décadas después, las inspecciones submarinas registraron peces, langostas y otros organismos en el lugar, aunque las autoridades dejaron de utilizar neumáticos para ampliar estas estructuras.
¿Cómo crearon el arrecife artificial con neumáticos y cemento?
El proyecto fue impulsado por el Departamento de Recursos Naturales de la localidad, con apoyo de la División de Pesca Marina del estado. Para construir las primeras estructuras, se rellenaron grupos de tres a cinco neumáticos con hormigón y se unieron para formar módulos pesados que permanecieran en el fondo del océano.
La zona autorizada abarca aproximadamente 127 acres, equivalentes a más de 50 hectáreas, y está situada a unos 3,5 kilómetros de la desembocadura del río Bass. El lastre de hormigón ayudó a mantener estables las estructuras, mientras que los espacios entre ellas generaron relieves donde los animales podían refugiarse.
Peces, langostas y otras especies encontraron refugio en el arrecife
Con el paso del tiempo, el arrecife comenzó a cumplir su función como hábitat marino. Un relevamiento de la División de Pesca Marina registró 11 especies de peces y 10 de invertebrados, entre ellos lubina negra, calamares, mejillones azules, langostas, cangrejos, anémonas y esponjas. Además, las inspecciones detectaron una mayor presencia de peces en los sectores con más estructuras.
El proyecto recibió nuevas incorporaciones en 1981, 1995 y 1998, y continuó ampliándose durante las décadas siguientes. Sin embargo, las autoridades dejaron de utilizar neumáticos y optaron por materiales como granito y hormigón limpio. La experiencia demuestra que los arrecifes artificiales pueden favorecer la vida marina si se diseñan y supervisan adecuadamente, pero no significa que arrojar neumáticos al océano sea una solución ambiental.
