Los acampada en defensa de la vivienda de los alrededores de las Setas de la Encarnación parece tener las horas contadas. Tras el desalojo definitivo de la Puerta del Sol , movimiento pionero que luego inspiró el resto de acciones protesta en las demás grandes capitales españolas, los colectivos que están sosteniendo la de Sevilla parecen abocados a disolverse en un corto espacio de tiempo, máxime después de que el alcalde José Luis Sanz haya vuelto a solicitar este martes a la Subdelegación del Gobierno que proceda a sacar a todos los manifestantes de este céntrico enclave de la ciudad. De hecho, el ejecutivo municipal incluso ha ofrecido a los antidisturbios (o boinas rojas) de la Policía Local para que colaboren en este procedimiento. Fue el pasado 28 de septiembre cuando los primeros jóvenes empezaron a montar las tiendas de campaña en la Encarnación, hace por tanto algo más de un mes. Desde entonces, su presencia en una zona de gran impacto en el turismo ha provocado pérdidas importantes en los comercios y, además, ha impedido que se lleven a cabo las tareas de limpieza de la vía pública, varios servicios de jardinería ya planificados o la instalación de las luces que van a forma parte del alumbrado de esta Navidad. Así al menos lo ha denunciado el alcalde, que ha exigido «el inmediato desalojo» de este colectivo, ya que «se ha comprobado en este tiempo que las peticiones que llevaban a cabo no son más que una auténtica mentira». Sin embargo, la peor parte de todas se la han llevado los negocios del entorno. Uno de los más afectados -quizás el que más- ha sido el quiosco de prensa y revistas situado en la zona cero de la acampada. Un comercio que sobrevive con mucho esfuerzo al paso del tiempo y que logra salir adelante gracias al constante ir y venir de turistas y sevillanos que pasan cada día por las Setas de la Encarnación. José Luis, que así se llama su propietario, ha visto cómo sus ventas se han hundido desde que están los acampados allí, puesto que hay mucha gente que prefiere no acercarse o que directamente cambia de acera o recorrido para ir al trabajo o a su lugar de ocio. De hecho, han sido los propios colectivos allí instalados los que han lanzado la voz de alarma sobre que ellos mismos han provocado y han iniciado una colecta a través de las redes sociales para recaudar fondos para el quiosquero afectado. En concreto, en el perfil @acampadasetas, que cuenta con una red de casi 5.000 seguidores en plataformas públicas como Instagram, se publicó este pasado fin de semana un mensaje titulado 'Ayudemos al kiosco de las Setas'. En el desarrollo de la propuesta se explica a los que todavía permanecen en la zona que «desde que estamos acampando hemos afectado gravemente la economía familiar del kiosko de las Setas» , incluso llegando a asumir en ese mensaje y en primera persona la responsabilidad de la bajada de las ventas. Frente a ello, y a modo de una especie de compensación por lo ocurrido, se reclama «la colaboración de todos aquellos que podamos permitírnoslo», de modo que «ayudemos a que el kioskero y su familia puedan volver a la normalidad». La misma, eso sí, que han perdido desde que el pasado 28 de septiembre se llenó el entorno de su comercio de tiendas de campaña que han ocupado la vía pública sin permiso alguno. Por el momento, y en los tres primeros días desde la puesta en marcha de la colecta, ya se han recaudado más de 830 euros para sostener las pérdidas de este quiosco de las Setas de la Encarnación y el objetivo es poder llegar a los 900 euros como mínimo. En total, se han recibido por ahora 47 donativos en los que hay importes muy variados. El más alto de todos ha alcanzado la cantidad de los 100 euros, pero su responsable ha preferido permanecer en el anonimato y no comunicar su nombre. La mayoría de las aportaciones han sido mucho más escuetas y la media oscila entre los 5 y los 10 euros.