El hombre habita el lenguaje; la palabra hace del hombre un hombre
El buen ciudadano debe formarse en valores éticos, morales y espirituales desde su niñez, y a la vez conocer los derechos y obligaciones que tiene por el hecho de haber nacido en esta gran Nación, que es México.
Nadie puede saber su futuro, pero sí puede construir su circunstancia. México es un país fuerte, poderoso, con una gran riqueza natural, tal vez tan grande como es su descomunal brecha entre pobres y ricos, para llevar a cabo una transformación de la patria.
Los actos de los políticos se sustentan en su pensamiento y la claridad de estos otorga luz a aquellos. Por lo que, el pensamiento se crea y enriquece al abrir las perspectivas y ampliar el horizonte sobre los acontecimientos; es decir, surgen de la reflexión sobre el estado de las cosas que afectan a las clases menos socorridas; las clases populares.
Los políticos que no cifran en ellas sus expectativas, están faltando a la tarea básica de su profesión: el bienestar de las colectividades. El político por medio de ellas mantiene la concordancia y armonía con la realidad.
Hemos dejado de ser o, más allá, no podemos aunque deseemos ser. Este es un problema que crece y se resuelve y crece más todavía. El problema real del político no busca una filosofía o una ideología, es una filosofía y una ideología de la que somos amados y amantes, acto y pensamiento. Por lo que, no es la meta la que nos seduce, es el origen y el proceso; no es el río, es su caudal y sus vertientes; no es el árbol, son sus ramas y sus frutos, su variedad, su verdad y su arbitrariedad.
Cabe destacar que, el hombre habita el lenguaje; es la palabra la que hace del hombre un hombre, deposita en la palabra el fondo y trasfondo: la fortaleza de sus actos. Así; en los actos vive la fuerza del político, nadie es enemigo en México, ni partidos, ni creencias porque todos somos mexicanos.
Por lo que, el nuevo proyecto de nación que se tiene previsto buscará establecer una auténtica democracia en el mundo. No apostamos a construir una dictadura abierta ni encubierta. Los cambios serán profundos, y se darán con apego al orden legal establecido, habiendo libertad empresarial; de expresión, de asociación y de creencias; se garantizarán todas las libertades individuales y sociales, así como los derechos ciudadanos y políticos consagrados en nuestra Constitución; por eso llamo a todos los mexicanos a la reconciliación y a poner por encima de los intereses personales, por legítimos que sean, el interés general. Como afirmó Vicente Guerrero, el político y militar mexicano: “La patria es primero”.
Por último, no desaprovechemos o desperdiciemos este momento de condiciones políticas inmejorables para llevar a cabo la cuarta transformación de la vida pública del estado mexicano. El pueblo ha conquistado con energía y dignidad su derecho indiscutible e indiscutido de regir sus propios destinos y de ser gobierno.
