Por Elena Santos. El temprano fallecimiento de Sergio Chejfec (Buenos Aires, 1956-Nueva York 2022), en abril del año pasado, significó la desaparición de un autor poliédrico, que se movía con absoluta naturalidad entre la poesía, la novela, la autobiografía y el ensayo. Convertido en un autor de culto entre sus más fervientes admiradores se cuentan Enrique Vila-Matas, quien le dedicó artículos memorables en las páginas de
El País, Antonio Muñoz Molina o Alberto Manguel, se podría decir que la trama de sus novelas coincide con el relato de la tarea de escribirlas, de tal manera que la esencia de su narrativa acaba residiendo finalmente en un elogio de la indefinición, según él mismo declaraba: «El relato pertenece más al terreno del esbozo, de lo capilar, y de lo incompleto, de la ausencia de efecto deliberado, incluso de lo imperfecto en términos de convención de géneros». [...]